Caracas - Venezuela es un país de contrastes. De todos ellos, el que está más a la vista es el social. Un país con 27 millones de habitantes, de los cuales el 10% más rico tiene 35,2% del PBI. Y donde el 10% más pobre debe repartirse apenas 0,7% de la torta. El Instituto Nacional de Estadística y el PNUD calculan que hay 550.000 personas en estado de indigencia. Esto es, que sobreviven milagrosamente el mes con 10 bolívares (apenas un poco más de 4 dólares). Cifras para Artemio López.
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Mediciones dicen que la pobreza bajó de 54% a 27% en 4 años y la extrema pobreza de 25% a 8%. ¿En qué se convirtieron los «ex pobres» de 2003? Lo lógico es que hayan ascendido en el escalafón social y que ahora formen parte de la clase media. No. Estos ex pobres sólo dejaron de ser tan pobres: los planes sociales, las misiones, los alimentos y transporte subsidiados ayudaron a que vivan mejor, pero no a que engrosen la franja media de la sociedad. Si hay algo difícil de medir, es ese segmento del medio, un sector impreciso con indicadores socioeconómicos que varían y que incluye no sólo a profesionales sino a líderes políticos, a militares, a religiosos e intelectuales.
En cuanto a la clase media, no se engrosó en los cuatro años que van desde la crisis social y económica del paro petrolerode 2002-2003 hasta hoy. Por el contrario, se redujo. La devaluación de 2003 y el proceso inflacionario de los últimos años llevaron a que una buena porción de los del medio tomara el camino del exilio. Los primeros en irse: gran parte de los 20.000 cesanteados de PDVSA luego del paro petrolero. La mayoría de los que decidieron dejar su país están ahora con sus familias trabajando en Canadá. Otros regresaron a las patrias de sus padres, Italia o España (Venezuela tuvo una fuerte inmigración de esos países luego de la Segunda Guerra Mundial). Y quedan aquellos que, como se comprobó con el caso de la valija de u$s 800.000 a la Argentina, optaron por reiniciar sus vidas en los EE.UU.
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