El primer ministro Tony Blair regresa de la audiencia judicial a Downing Street con gesto de abatimiento. Manifestantes lo esperaron en los tribunales con carteles con su foto y la leyenda «el criminal más buscado».
Londres (Reuters, El Mundo, EFE) - El primer ministro Tony Blair pasó ayer uno de los peores trances de su gobierno, cuando debió declarar ante la Justicia por el caso del suicidio del científico David Kelly. Blair negó que sus asesores hubieran manipulado los informes de inteligencia para justificar la invasión a Irak, aunque no aportó alguna nueva evidencia, mientras que la muerte de otro soldado británico en Irak resaltó el costo de la guerra.
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Blair dijo que si hubiera sido cierto el informe difundido por la cadena pública BBC de que el gobierno presionó para exagerar los informes sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, habría renunciado. «De ser cierto (lo denunciado por la BBC) habría ameritado mi renuncia», dijo.
No obstante, aceptó la responsabilidad por difundir informes que ya fueron desmentidos incluso por las fuentes citadas. «La responsabilidad es mía. Como primer ministro asumo la decisión, pero quería poder afirmar que habíamos actuado según las reglas», indicó Blair durante un testimonio de casi dos horas y media ante el juez James Hutton.
«Nosotros dimos la información de inteligencia de una forma que era perfectamente justificada-», dijo Blair. Pero eso no está claro en los hechos, desde el momento en que se supo que algunas de las fuentes esgrimidas como confiables por el gobierno británico para inculpar al régimen iraquí como una amenaza para la humanidad, eran meras monografías de estudiantes de hace diez años, entre otras irregularidades. Ello provocó una seria caída en la popularidad de Blair, que se acentuó cuando la BBC difundió la confesión de Kelly sobre las presiones a las que fue sometido, tras lo cual el científico se suicidó aparentemente por no soportarlas.
• Justificación
«El clamor para que presentáramos evidencias era muy fuerte», justificó. «Tuvimos que revelarlo que sabíamos (...) era importante que (en los documentos) se presentaran los mejores argumentos que pudiéramos tener...»
Muchos británicos concurrieron frente a los tribunales para escuchar el testimonio de Blair. Cuando llegó a la corte, muchos manifestantes lo saludaron con pancartas donde aparecía la foto del primer ministro con la leyenda de «el criminal más buscado», mientras en otros era tildado de «mentiroso».
Pocas horas antes de la comparecencia de Blair en un tribunal de las Cortes Reales de Justicia en Londres, desconocidos mataron a un soldado británico en el sur de Irak. Cuatro soldados estadounidenses también resultaron heridos al explotar una bomba en Falluja, al oeste de Bagdad.
En el ataque nocturno del miércoles contra las fuerzas de ocupación, una multitud de iraquíes emboscó con armas ligeras y granadas propulsadas por cohetes a un convoy en el poblado sureño de Ali Ash Sharqi, matando al soldado británico e hiriendo a otro en la mano. Con este incidente, suman 11 los soldados británicos muertos desde el 1 de mayo.
El gobierno de Bush, en tanto, dio las primeras señales de que podría acordar una fuerza multinacional de la ONU en Irak, mientras diplomáticos dijeron que Washington y Londres están tratando de explorar una nueva resolución del organismo para exhortar a las naciones a enviar tropas al país árabe, aunque sin ceder el mando.
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