Treinta y siete personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, al chocar contra un muelle el ferry de Staten Island, en la ciudad estadounidense de Nueva York, el mismo transbordador que en octubre de 2003 protagonizó un accidente que causó once muertos.
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La comisionada municipal de transportes, Janette Sadik-Khan, dijo que se logró evitar una tragedia porque los pilotos que navegaban el ferry detectaron a tiempo la falla mecánica en los frenos y alertaron a los pasajeros.
Sadik-Khan explicó que el ferry se estaba acercando al dock a la velocidad normal de 5,8 millas por hora "cuando los pilotos detectaron que no podían operar el transbordador", reportó el New York Times.
"Cuando se dieron cuenta de que iban demasiado rápido y que algo estaba funcionando mal, movieron a la gente a la parte de atrás del ferry", expresó Stephen Tanzosh, vicejefe de los bomberos de Nueva York.
La rápida reacción de los pilotos "hizo toda la diferencia del mundo" para evitar muertos en el accidente, añadió Tanzosh.
El ferry Andrew J Barberi llevaba 252 pasajeros a bordo cuando chocó contra el muelle, alrededor de las 9.30 locales.
Según los primeros reportes, nueve personas fueron llevadas a hospitales de la zona, sobre el total de al menos 37 heridos.
Testigos en el muelle dijeron que, al parecer por causas mecánicas, el ferry aceleró en lugar de desacelerar cuando se acercaba al dock, provocando una "escena de terror" en la terminal, según describió el New York Post.
"Todo el mundo empezó a correr de la terminal, pensamos que la iba a atravesar", contó Osvaldo Torres, un trabajador de la construcción, al diario neoyorquino.
"Golpeó muy fuerte, y sentimos el piso vibrar", añadió Torres, quien estaba en el muelle esperando el transbordador para Manhattan.
El transbordador "venía muy rápido, todos empezaron a gritar y a correr", agregó Judy Jones, una mujer de 50 años que también esperaba el ferry.
Este transbordador volvió a funcionar en julio de 2004, meses después del accidente del 15 de octubre del año previo, que causó once muertos y numerosos heridos.
El servicio a Manhattan se reanudó poco después de las 11 locales, confirmaron las autoridades.
Pero en Nueva York ya se reinstaló el recuerdo del accidente de 2003, cuando el capitán del transbordador, Richard Smith, perdió el control de la nave a causa de los pastillas contra el dolor que estaba tomando.
Smith se declaró culpable de los once cargos de homicidio, tras admitir que las pastillas para el dolor le provocaron un desmayo mientras estaba al comando del ferry.
La comisionada Sadik-Khan pidió -durante una rueda de prensa en Staten Island- "distinguir entre el accidente de hoy y el del 2003, cuando no se registró ninguna falla mecánica".
Decenas de personas hicieron juicio a la ciudad tras aquel accidente.
Hasta ahora, las autoridades municipales pagaron 67 millones de dólares a 162 víctimas.
El accidente, por su parte, "fue peor que un choque de automóviles, parecía un terremoto", dijo al Daily News la turista Alicia Eason, que llegó a Nueva York desde Tennessee.
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