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23 de marzo 2008 - 00:00

Nuevo presidente taiwanés muestra señales de distensión con China

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Ma Ying-jeou obtuvo ayer el 58% de los votos y se convirtió en el nuevo presidente taiwanés.
El próximo presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou, recién elegido en las urnas, dio hoy garantías de distensión a su vecina China, aunque quiere mantener la identidad de la Isla, sin independencia ni reunificación.

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Ma Ying-jeou, de 57 años, logró el sábado más del 58% de los votos, una apoteósica victoria que encarna la revancha del partido nacionalista Kuomintang (KMT) tras sus ocho años pasados en la oposición.

El ganador, que intenta labrarse una imagen de moderado, ha convertido el acercamiento al régimen comunista en la piedra angular de su programa.

En esta línea, hoy reiteró su intención de firmar un "tratado de paz" con China para acabar con el conflicto armado al que no se ha puesto fin oficialmente desde la independencia de hecho de la Isla, hace casi 60 años.

"Firmaremos un tratado de paz con China", declaró durante una conferencia de prensa en Taipei.

Ma, cuya investidura tendrá lugar el 20 de mayo, se declaró favorable al restablecimiento de enlaces directos y la creación de un mercado común con China, principal socio comercial de la Isla.

Aún así, en un intento por no parecer sumiso a Pekín, que le ha dado su bendición, ha expresado su apego a la identidad de la Isla diciendo que quiere conversar "en pie de igualdad" con China, país que no prevé visitar "en un futuro próximo".

Sobre el espinoso asunto de la soberanía, hizo un nuevo llamamiento a un "acuerdo de no negación" respectivo entre China y Taiwán. "No negaremos su existencia pero no podemos reconocer su soberanía" sobre la Isla, afirmó.

Pekín considera muy importante reunificar la Isla y amenazó con intervenir militarmente si Taiwán oficializara una independencia de hecho que se remonta a 1949.

En aquel año, las fuerzas nacionalistas del jefe del Kuomintang, Chiang Kai-shek, derrotadas por los comunistas, se refugiaron en Taiwán, donde establecieron las instituciones de la República de China, mientras los comunistas fundaban en el continente la República Popular de China (RPC).

Cada bando pretende ser el único depositario de la soberanía nacional.

En 1992 se alcanzó un consenso sino-taiwanés que ratificaba el principio de la "China única", una fórmula lo suficientemente equívoca como para ser interpretada de distinta manera por las partes.

En alusión a este consenso, Ma consideró que se podía "avanzar en asuntos menos urgentes, menos insuperables".

Las elecciones presidenciales se celebraron bajo la mirada escrutadora de China, y también de Estados Unidos, que reconoce a la China comunista al tiempo que suministra "armamentos defensivos" a Taiwán en nombre de la "ley sobre las relaciones con Taiwán" votada en 1979.

El presidente estadounidense, George W. Bush, se congratuló el sábado por la victoria de Ma, que considera una "nueva oportunidad". Pero sus felicitaciones llegaron acompañadas de una advertencia.

"Corresponde a Taiwán y a Pekín construir las bases esenciales para la paz y la estabilidad prosiguiendo el diálogo por todos los medios disponibles y frenando cualquier iniciativa unilateral susceptible de modificar la situación a un lado y otro del Estrecho".

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