Rio de Janeiro (AFP) - El escándalo que estalló la semana pasada por denuncias de corrupción en la privatización de la empresa Vale do Rio Doce (CVRD) y que afectó al entorno del candidato presidencial oficialista, José Serra, inició ayer un nuevo capítulo, ante varios testimonios que indican que efectivamente hubo coimas en la operación.
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Según las nuevas denuncias, el consorcio vencedor de la privatización realizada en 1997 llegó a pagar parte de los 15 millones de dólares exigidos por el entonces director del área internacional del estatal Banco do Brasil, Ricardo Sérgio de Oliveira, quien niega esto de plano. De Oliveira fue recaudador de campaña de Serra en anteriores comicios legislativos de 1994, y hasta de la candidatura presidencial de Fernando Henrique Cardoso.
Testimonios recogidos por dos de los más prestigiosos semanarios brasileños, «Epoca» y «Veja», indican que el presidente del consorcio vencedor, Benjamin Steinbruch, efectivamente pagó parte del dinero exigido, aunque no se sabe en qué porcentaje.
Durante la semana pasada, las denuncias afirmaban que Oliveira había exigido a Steinbruch el pago de 15 millones de dólares por su ayuda en montar el consorcio que terminó resultando vencedor en la privatización por 3.300 millones de reales (1.320 millones de dólares).
«Epoca» afirmó que Steinbruch realmente pagó una parte del dinero por creer que Oliveira «hablaba en nombre del PSDB» (Partido de la Social Democracia Brasileña, en el poder). «Al percibir que Oliveira se embolsaba el dinero, decidió que no pagaría un centavo más», apuntó la publicación.
El escándalo, que estalló el fin de semana anterior, acabó por afectar al propio gobierno, no solamente porque el proceso de privatización de las empresas estatales es considerado el mejor legado del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, sino también porque dos ex ministros admitieron haber sabido de lo ocurrido.
El ex ministro de Comunicaciones Luiz Carlos Mendonça de Barros, y el actual titular de Educación, Paulo Renato Souza, dijeron «haber escuchado» las quejas de Steinbruch, sugiriendo que el propio Cardoso sabía que Oliveira estaba extorsionando al consorcio comprador de Vale do Rio Doce.
En la versión de «Veja», Steinbruch pagó parte del dinero porque Oliveira resaltaba su condición de recaudador para Serra y Cardoso. La revista de actualidad más vendida de Brasil mencionó el testimonio de cinco empresarios próximos a Steinbruch, y todos son unánimes en contar que una parte del dinero exigido fue efectivamente pagado.
Aunque no involucre directamente a Serra o a su candidatura presidencial, el escándalo sirvió para que una intensa ola de rumores sacudiera el mercado financiero, basada en que el candidato oficialista estaba hundiéndose en los sondeos de intención de voto.
Como consecuencia, el dólar volvió al nivel de los 2,50 reales y la Bolsa de valores de San Pablo llegó a caer con fuerza.
El propio presidente Cardoso buscó «enfriar» el escándalo asegurando que eran «noticias recalentadas».
Sin embargo, el sábado, un sondeo de intención de voto realizado por el Instituto Toledo & Asociados registró un crecimiento en favor de Serra, quien finalmente salió del nivel de 16% para alcanzar 22,8%. El ex líder metalúrgico Luiz Inácio Lula Da Silva es franco favorito, con 39% de los apoyos.
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