El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se convirtió en la mejor excusa que el niño de 11 años Tyler Sullivan podía haber imaginado por haber faltado a un día de clases en la escuela.
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Tyler había acudido con su padre a un mitin que Obama dio el pasado viernes en la localidad de Golden Valley, en Minnesota, cuando el presidente estadounidense se le acercó para darle la mano y, por la hora, supuso que el pequeño estaba faltando a clase por su culpa.
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