1 de agosto 2006 - 00:00

Ola de ataques de la insurgencia iraquí deja hoy 43 muertos

Más de 40 personas, entre ellas 34 miembros de las fuerzas del orden, resultaron muertas el martes por la mañana en varios ataques sangrientos en Irak.

Veinte soldados iraquíes fallecieron y otros trece resultaron heridos el martes en la explosión de una bomba al paso de su autobús en una carretera cercana a Tikrit, antiguo bastión del presidente depuesto Saddam Hussein y a unos 180 km al norte de Bagdad, informaron fuentes militares.

El artefacto, de una potencia considerable, destruyó el vehículo e hirió o mató a los 33 ocupantes que se dirigían a Mosul, al norte del país.

En el barrio chiita de Karrada de Bagdad un kamikaze hizo estallar su carga al paso de un vehículo en el que viajaban unos soldados. Catorce personas, diez de ellas militares, perdieron la vida.

El atentado dejó además 25 heridos, dos autobuses y varios vehículos destruidos y provocó daños en los edificios colindantes.

El barrio de Karrada, en el centro-este de la capital, era una zona relativamente tranquila hasta hace pocos días. El atentado del martes se produjo a pocas manzanas del lugar donde el jueves varios ataques costaron la vida a 31 personas e hirieron a más de un centenar.

El lunes, un total de 26 personas fueron secuestradas en la Cámara de Comercio iraquí-estadounidense y en una empresa de telefonía del mismo barrio.

En Bagdad otro atentado suicida en la calle Palestina se saldó con un policía herido. Además, dos cuerpos de civiles asesinados de varios disparos fueron encontrados con los ojos vendados y las manos atadas por la policía.

En Moqdadiya, a 100 km al noreste de Bagdad, siete personas, entre ellas un policía, murieron y decenas resultaron heridas en la explosión de un coche bomba al paso de una patrulla de policía, cerca de una estación de autobuses.

En Kirkuk, 250 km al norte de la capital, un artefacto hizo explosión al paso de una patrulla, matando a dos policías e hiriendo a otros dos, uno de ellos un teniente coronel.

En la misma ciudad, hombres armados abatieron a Razak Al Ibadi, de 55 años, un jeque de una tribu chiita militante del líder radical Moqtada Sadr.

Las fuerzas del orden se encuentran en el ojo del huracán desde hace varios días, particularmente expuestas a la insurgencia en el país, pero además enfrentadas a acusaciones de corrupción y de mantener vínculos con los escuadrones de la muerte.

El ministro del Interior, Jawad Bolani, anunció el domingo su determinación de acabar con "los elementos corruptos" o vinculados con las violencias sectarias en el seno de la policía.

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