Una división especial del Ministerio de Trabajo de Brasil dedicada a combatir el trabajo forzoso rescató en la ciudad de Fortaleza a una mujer sometida a régimen de esclavitud doméstica desde hace más de medio siglo. La investigación reveló que el abuso comenzó en 1971, cuando la víctima fue traída desde el interior del estado de Ceará para trabajar en un hogar donde nunca recibió remuneración ni acceso a la escolarización básica.
El relato de la afectada detalla cómo el abuso se heredó de generación en generación, siendo obligada a seguir los traslados de la familia que la explotaba. En 1982, pasó a trabajar en el hogar de la hija de su empleadora original y, más tarde, en 2014, fue mudada a otra vivienda para servir a los descendientes de estos.
"Su rutina comenzaba a las 4:30, preparando el desayuno y organizando la salida de los niños hacia la escuela. Durante el día continuaba con la limpieza y la preparación de alimentos, sin que se le concedieran días de descanso", informó el Ministerio.
Los responsables de este delito deberán indemnizar a la víctima con cerca de u$s10.000, abonarle los salarios y los aportes jubilatorios pendientes, además de enfrentar los correspondientes procesos judiciales.
Trabajo esclavo en Brasil: las cifras de una problemática estructural
Este caso forma parte de una problemática estructural en Brasil, un país que continúa rescatando a miles de ciudadanos sometidos a condiciones de servidumbre. Tras alcanzar una cifra récord de 3.190 personas liberadas en 2023 las autoridades reportaron el rescate de 2.186 víctimas en 2024 y otras 2.272 en 2025, un reflejo de la persistencia de este delito.
La tendencia de estas intervenciones también muestra una evolución en la geografía del crimen. Aunque históricamente las denuncias y operativos se concentraban en las actividades agrícolas y rurales, durante los últimos años se registraron un preocupante incremento de rescates dentro de los sectores urbanos, principalmente en el ámbito doméstico y comercial.