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Horas antes de la votación del consejo, el gobierno musulmán sudanés y los rebeldes cristianos del sur firmaron una declaración anexa a la resolución comprometiéndose a alcanzar antes del 31 de diciembre próximo un acuerdo de paz definitivo.
El texto fue rubricado por el enviado gubernamental Yahya Hussein Bakibar y el representante rebelde Nhial Deng Nhial en presencia de un mediador, el general keniano Lazaro Sumbeiywo. La resolusión del consejo -reunido por primera vez en 14 años fuera de su sede en Nueva York-, condicionó cualquier futura asistencia a Sudán a la puesta en marcha de los compromisos de paz firmados entre el gobierno de Jartum y los rebeldes del Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA), enfrentados desde 1983.
La intimación a Sudán, cuya ceremonia se realizó en la capital de Kenia, Nairobi, ante la presencia del secretario general de la ONU, Kofi Annan, también demanda a Jartum poner fin a la violencia en Darfur, donde se registran ataques regulares de las milicias árabes pro-gubernamentales contra la población negra.
La guerra civil en Sudán ha enfrentado al norte musulmán con los rebeldes, que se levantaron en armas hace dos décadas cuando Jartum impuso la "sharia" o ley islámica en todo el país, incluido el sur, donde la población es mayoritariamente negra y cristiana.
Tras dos años y medio de conversaciones en Kenia, los acuerdos de paz prevén un gobierno de unidad nacional por seis años, tras lo cual el Sur podrá ir a un referéndum para sancionar la eventual independencia; el reparto del 50 por ciento de los beneficios del petróleo y la no aplicación de la "sharia" en el sur.
Asegurar el fin de la larga guerra civil en el sur del país africano, parece haberse convertido en una prioridad para hacer frente a la crisis en Darfur, al oeste de Sudán, que ya causó la muerte de más de 50.000 personas y 1,6 millones de desplazados, desde febrero de 2003.
El Consejo de Seguridad amenazó en julio pasado con imponer sanciones a Jartum si no actuaba para neutralizar a la milicias árabes pro gubernamentales, conicidas como Janjaweed, acusadas de cometer atrocidades contra la población civil en Darfur, considerada por la ONU zona de catástrofe humanitaria.
Varias agencias humanitarias que operan en Sudán y que denuncian un empeoramiento de la situación en Darfur, criticaron la resolución de la ONU por no inlucir sanciones al gobierno.
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