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"Nos hemos visto obligados a interrumpir la distribución de alimentos entre los principales beneficiarios de nuestro programa: niños, mujeres embarazadas y ancianos", afirmó hoy Gerald Bourke, portavoz de la oficina del PMA en Pekín, en rueda de prensa.
Esta agencia ya realizó en diciembre pasado un desesperado llamamiento a la comunidad internacional sobre la necesidad de recaudar 221 millones de dólares para alimentar a 6,6 millones de norcoreanos, en su mayoría mujeres y niños, víctimas de la malnutrición.
Según el portavoz del PMA, "desconocemos cómo sobrevivirán los afectados por el recorte de la ayuda. Algunos tendrán que vivir el resto del invierno con las pequeñas cosechas de arroz y maíz que les ofrezca el campo norcoreano".
En caso de prolongarse la actual situación -el PMA dispone de menos del 60 por ciento del suministro necesario- un total de 3,8 millones de norcoreanos dejarían de recibir raciones de comida en cuestión de dos meses.
Además, los informes recibidos por la ONU apuntan a un descenso de la producción agrícola de un millón de toneladas este año, un 20 por ciento por debajo de la cantidad mínima que Corea del Norte necesita para alimentar a su población.
Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Australia se comprometieron en diciembre a enviar alimentos con destino al afligido pueblo norcoreano, pero la llegada de estos cargamentos podría retrasarse durante varios meses por razones burocráticas.
Al parecer, Washington prometió 60.000 toneladas de alimentos, cantidad equivalente a seis semanas de suministros; mientras la UE asignó una partida de 6,2 millones de dólares, monto que permitirá a la agencia adquirir 9.700 toneladas de ayuda.
"Los inviernos norcoreanos son muy fríos y este no es una excepción. Cuando tienes hambre y frío, la existencia en este país se vuelve terrible", subrayó Bourke.
la vida del norcoreano medio registró una leve mejoría entre 1999 y 2002, pero el estallido de la crisis nuclear en octubre del 2002 y la consiguiente interrupción del suministro alimentario por parte de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón han provocado un nuevo deterioro de la situación.
La ONU tenía previsto entregar este año al pueblo norcoreano 40.000 toneladas de ayuda alimentaria mensual, en forma de arroz, trigo, maíz y azúcar, además de bizcochos con alto contenido en proteínas.
Esta no es la primera vez que el PMA tiene dificultades para satisfacer la demanda de las capas más desfavorecidas de Corea del Norte, pero este año las donaciones previstas están más lejos que nunca de las 485.000 toneladas necesarias.
Los programas de ayuda del PMA en Corea del Norte también incluyen la remuneración con raciones mensuales de comida a trabajadores locales a cambio de la realización de labores agrícolas.
El PMA, que alimenta a casi un tercio de la población de Corea del Norte (22 millones), cuenta con la inestimable ayuda de China, que suministra a Pyongyang el 70 por ciento de sus necesidades energéticas y un tercio del grano.
Con el objetivo de convencer a Pyongyang para que retorne a la mesa de negociaciones en Pekín, el Gobierno chino ofreció en noviembre pasado a Pyongyang 50 millones de dólares en ayuda humanitaria.
Según el PMA, Corea del Norte aún no se ha recuperado de la hambruna sufrida a mediados de la década de los 90, que estuvo provocada por una sucesión de malas cosechas y que ha dejado como legado un crónico problema de suministro.
El régimen de Corea del Norte, que depende para su supervivencia de la ayuda económica y humanitaria exterior, ha recibido más de ocho millones de toneladas de alimentos del exterior en los últimos 10 años.
James Morris, director general del PMA, aludió en diciembre pasado a la "responsabilidad" de Estados Unidos, país que redujo el pasado año su aportación de 155.000 toneladas de alimentos a sólo 40.000, decisión que ha sido tachada de "cruel" por las autoridades norcoreanas.
Según Washington, el régimen estalinista norcoreano canaliza la asistencia humanitaria internacional hacia los almacenes del Ejército -integrado por más de un millón de soldados-, dejando a las clases más desfavorecidas con las manos vacías.
El portavoz del PMA reconoció también hoy que la falta de transparencia en la gestión de la ayuda dificulta su labor, al tiempo que exhortó a Pyongyang a proporcionar una lista con los beneficiarios de la ayuda.
La ONU considera que la reanudación de la asistencia humanitaria supondría un espaldarazo para las tímidas reformas liberales adoptadas en los últimos 12 meses por las autoridades norcoreanas y que incluyen medidas como la desaparición de las cartillas de racionamiento.
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