27 de febrero 2011 - 00:01

Oposición libia acorrala al régimen de Gadafi y recibe el apoyo de EEUU

Se anunció en todas las ciudades liberadas de Libia la creación de un Consejo Nacional, dijo Abdelhafez Ghoqa en rueda de prensa en Bengasi.
"Se anunció en todas las ciudades liberadas de Libia la creación de un Consejo Nacional", dijo Abdelhafez Ghoqa en rueda de prensa en Bengasi.
Rebeldes armados en Libia que tomaron el control de la ciudad de Zawiyah, cerca de Trípoli, se preparaban para un contraataque de las fuerzas leales al líder Muamar Gadafi, quien promete aferrarse a su mandato de 42 años.

Los rebeldes dijeron el domingo que tropas leales a Gadafi habían rodeado la capital.

"Si estamos luchando por la libertad, estamos listos para morir por ella", dijo un expolicía quien cambió de bando y se unió a la rebelión que comenzó hace 10 días.

Hablando bajo la condición de no ser identificado, dijo que más de 2.000 policías habían desertado y estaban listos para defender Zawiyah. También había más desertores del Ejército, indicó. Los rebeldes tienen armas y varios tanques, algunos provistos por los desertores del Ejército.

En Zawiyah, se podían ver edificios marcados por los disparos y vehículos abandonados. Fuera del último puesto de control rebelde, soldados pro Gadafi desplegaron sus fuerzas, equipadas con tanques y armas anti aéreas.

La escena se produce a sólo 50 kilómetros al oeste de Trípoli. Incluso en algunas partes de la capital, los residentes formaban barricadas, proclamando su rebeldía luego de que las fuerzas de seguridad desaparecieran.

Un general en el este, donde el poder de Gadafi se ha evaporado, dijo que sus fuerzas están listas para ayudar a los rebeldes en el oeste.

"Nuestros hermanos en Trípoli dicen 'nosotros estamos bien hasta el momento, no necesitamos ayuda", apuntó el general Ahmed el-Gatrani, una de la figuras con más experiencia en el Ejército en Bengasi.

Analistas indicaron que esperaban que los rebeldes eventualmente tomen la capital y maten o capturen a Gadafi, pero agregaron que él tiene el poder para fomentar el caos o la guerra civil.

Las potencias occidentales dijeron que era momento para que Gaddafi diera un paso al costado y la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo que su país se estaba contactando con grupos de oposición libios en la parte oriental del país africano para suministrar "cualquier tipo de ayuda". 

En Bengasi - la segunda mayor ciudad del país, situada en el este y ya fuera del control de las fuerzas de Gaddafi -, dirigentes rebeldes dijeron haber formado un consejo nacional libio que calificaron como la cara política de la revolución, y paso previo a un gobierno provisional.

Su portavoz dijo que no creen que haya espacio para negociar con el dirigente libio. En cambio, su hijo menor, Saif al Islam Gaddafi, afirmó en una cadena estadounidense de televisión que hay "una gran, gran diferencia entre la realidad y las noticias de los medios de comunicación".

"Todo el sur está en calma. El oeste está en calma. El centro está en calma. Incluso parte del este", declaró en el programa "This week" de la cadena ABC.

El Consejo de Seguridad de la ONU impuso unánimemente sanciones de viajes y activos al líder libio y sus aliados cercanos, aumentando la presión sobre él para que renuncie antes de que se derrame más sangre en la revuelta popular contra su mandato.

También adoptó un embargo de armas y pidió que la letal represión contra los manifestantes de la oposición sea enviada a la Corte Penal Internacional para investigar y posiblemente procesar a los responsables de las muertes de civiles.

Se calcula que el número de muertos tras casi dos semanas de violencia es de unos 2.000, según diplomáticos.

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