Según los funcionarios, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) alertó a sus 56 oficinas de campo para que tomaran las precauciones máximas, una política adoptada después de los ataques con aviones secuestrados del 11 de setiembre, que dejaron unos 3.000 muertos en Nueva York y Washington.
Agregaron que las oficinas de campo del FBI recibieron instrucciones para poner en vigor las medidas de seguridad apropiadas y desarrollar planes de contingencia en caso de que ocurra un ataque terrorista el 4 de julio.
En tanto, los jefes de seguridad europeos dijeron que un atentado terrorista en Europa es casi inevitable, y que el próximo ataque contra Occidente podría ser nuclear.
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