El primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, acusó hoy a la oposición conservadora por los disturbios de hoy en Budapest, donde alrededor de 60 personas fueron heridas y un centenar quedó detenido después que la policía dispersó a grupos de manifestantes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
A menos de dos semanas de las elecciones legislativas previstas para el 1 de octubre, los disturbios se produjeron tras una manifestación en la que, según la policía, participó un millar de personas, que se habían reunido en la plaza Kossuth, frente al Parlamento.
Los manifestantes se reunieron frente al edificio que alberga la Radio Pública (MR), y luego se dirigieron a la sede del partido socialista en la Plaza de la República, pero la policía los dispersó lanzando gases lacrimógenos y enfrentándolos con carros hidrantes.
Gyurcsany, cuyo índice de aprobación popular se desplomó de un 40 a un 20 por ciento en los últimos días, acusó al principal partido de oposición de derecha, el conservador Fidesz, y a su líder y ex premier, Viktor Orban, de fomentar los desórdenes que afectan al país por segundo día consecutivo al no hacer nada para detenerlos.
"Extremistas están usando las demostraciones pacíficas para cubrir sus actos criminales", agregó el premier en una reunión de gabinete, y advirtió que la paciencia del gobierno terminó y que no se tolerarán más actos de violencia.
Fuentes policiales coincidieron en que los disturbios fueron impulsados por "infiltrados" de extrema derecha que se mezclaron con los manifestantes.
Tras reunirse con el alcalde de Budapest, el liberal Gabor Demszky, de la coalición de Gyurcsany, el primer ministro dijo a la prensa que planea pedir a Orban que suspenda la manifestación de campaña electoral prevista para el sábado próximo en la Plaza de los Héroes de Budapest, para la que se prevé una asistencia masiva, ante los temores de que pueda degenerar en otro disturbio.
Orban, que según analistas locales intenta convertir a las elecciones legislativas en una suerte de plebiscito contra el gobierno, ya contestó que la demostración tendrá lugar de cualquier manera.
El ministro de Justicia, Joszef Petretei, responsabilizó a Orban por los desórdenes que puedan tener lugar durante la manifestación, mientras que un comunicado conjunto del premier y del presidente, Lszlo Solyom, advierten contra nuevas concentraciones.
Los manifestantes salieron por primera vez a protestar el lunes por la noche, luego de haberse difundido por radio una grabación en la que el premier socialista Ferenc Gyurcsany admitía haber mentido sobre reformas económicas para poder ganar las elecciones de abril pasado.
Un grupo de manifestantes incendió la sede de la televisión húngara, en el centro de Budapest.
En los disturbios del lunes por la noche, unas 150 personas resultaron heridas, y otro tanto fueron detenidas por la policía.
"Naturalmente, mentimos... en los últimos dos años. Es claro que lo que decíamos no era verdad. No hicimos nada en los últimos cuatro años", son algunas de las palabras del premier que indignaron a la población y desataron las protestas el lunes por la noche.
"No estoy dispuesto a continuar así, o aceptan las drásticas medidas de resaneamiento o deben buscar otro hombre para el cargo de primer ministro", agregó en la grabación, en la que hablaba con miembros de su partido.
Entre las medidas, se destacó el aumento de los impuestos y las contribuciones sociales, que entraron en vigencia a partir del 1 de setiembre pasado.
Dejá tu comentario