No bien aterrizó, el sospechoso fue interrogado por agentes del FBI, que decidieron dejarlo en libertad y remitir su caso a las autoridades de inmigración. El FBI no develó su identidad ni su nacionalidad.
La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) trata de aclarar ahora con la compañía aérea italiana las razones por las que se le permitió embarcar al pasajero sospechoso.
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