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Tras la muerte de Osama bin Laden, se había convertido en uno de los principales blancos de EEUU.
Se trata del máximo dirigente de Al Qaeda muerto a manos de las fuerzas norteamericanas desde el multimillonario y disidente saudita. Su auténtico nombre era Mohamed Hassan Qaid, dijeron funcionarios estadounidenses citados por CNN.
Era clérigo y teólogo de nacionalidad libia ("Al-Libi" significa "el Libio" en árabe), licenciado en química y experto en medios de comunicación, que saltó a la fama entre los círculos de Al Qaeda en 2005 después de escapar de una prisión estadounidense en Afganistán. Sobrevivió en otros oportunidades a ataques de aviones no tripulados norteamericanos.
Las autoridades de Estados Unidos, que ofrecían una recompensa de un millón de dólares por cualquier información que contribuyera a la localización de Al-Libi, lo tenían catalogado como uno de los miembros más peligrosos de Al Qaeda.
Según expertos en la red islamista, su formación teológica es mayor que la de Al Zawahri e incluso que la de Bin Laden y tiene una reputación multifacética como hombre de acción, propagandista y teólogo yihadista.
Hasta la fecha, había emitido al menos 68 mensajes públicos en nombre de Al Qaeda y había aparecido en numerosos videos de la red, lo que le había convertido en uno de los rostros más conocidos de la organización, únicamente ensombrecido por Al Zawahiri.
Los ataques con aviones no tripulados contra presuntos islamistas en Pakistán y otros países forman parte de un polémico programa militar secreto que Estados Unidos no reconoce en público, pero que funcionarios norteamericanos han admitido en privado muchas veces.
Estos ataques son habituales en Waziristán del Norte, una de las siete áreas que conforman el conflictivo cinturón tribal de Pakistán, fronterizo con Afganistán y donde operan diversas facciones talibanes y grupos yihadistas a ambos lados de la frontera.
El presidente Barack Obama aumentó notablemente la frecuencia de estos ataques tras asumir el poder en 2009 como parte de su estrategia para encontrar una salida a la guerra en Afganistán, en la que la vecina Pakistán es un actor esencial.
En los últimos meses el uso de drones está siendo objeto de una doble polémica. Según defensores del uso de los drones, este tipo de ataques sirven para golpear con gran precisión objetivos insurgentes.
Pero los grupos de derechos humanos critican la ilegalidad de unas acciones que tildan de "asesinatos selectivos", porque provocan la muerte de civiles y porque violan la soberanía nacional.
El gobierno paquistaní sufre una fuerte presión de su población ante el creciente sentimiento anti norteamericano y las víctimas inocentes que causan los bombardeos de los drones.
Pakistán convocó a su Cancillería al segundo de la embajada estadounidense en Islamabad, Richard Hoagland, para protestar por la continuación de los bombardeos.
Hoagland "fue informado de los ataques de los drones son ilegales, contrarios a la ley internacional y violatorios de la soberanía de Pakistán", dijo la Cancillería en un comunicado.




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