23 de octubre 2002 - 00:00

Otro intento de golpe militar contra Hugo Chávez en Venezuela

Anoche, Venezuela volvía a conmover a la región. Una nueva insurrección militar y civil dirigida por altos mandos procesados por su participación en el golpe de Estado del 11 abril puso en zozobra al país, resucitando el fantasma del alzamiento que desalojó del poder durante 48 horas al presidente Hugo Chávez. "Nos declaramos en desobediencia y convocamos al pueblo venezolano a respaldar esta medida", señaló el general de brigada Enrique Medina Gómez, rodeado de otros militares rebeldes. Al cierre de esta edición, miles de personas se congregaban en Caracas en apoyo al llamamiento castrense, generando inmediato temor a un derramamiento de sangre como el que dejó 19 muertos en abril. Los diputados chavistas se declararon anoche en sesión permanente y se desconocía qué actitud adoptará el grueso de la oficialidad, lo que será crucial para la suerte del gobierno. La nueva crisis institucional en Venezuela llega en un momento delicado para la región. Al agravamiento de la guerra civil colombiana -que en los últimos días comenzó a impactar no sólo en áreas rurales sino también en las grandes ciudades-se suma el acceso de un ex golpista apoyado por sectores de izquierda al ballottage en Ecuador y, sobre todo, al previsible triunfo de Lula Da Silva en Brasil. Pese a los esfuerzos de éste por mostrarse moderado, en sectores de la administración Bush persiste el temor a un eje populista en Sudamérica, liderado por Lula y acompañado por Chávez y un nuevo líder de izquierda en Ecuador.

Otro intento de golpe militar contra Hugo Chávez en Venezuela
Caracas (ANSA, DPA, Reuters, AFP) - Un grupo de altos oficiales de la fuerza armada venezolana, muchos de los cuales participaron del golpe de Estado de abril, se declaró ayer públicamente en «rebeldía legítima» contra el presidente Hugo Chávez e invitó a sus pares a acabar con «esta tiranía». Miles de personas se congregaron en Caracas y otras ciudades en apoyo de los rebeldes, pero al cierre de esta edición el alto mando militar dio a conocer un comunicado en el que se afirma el «irrestricto respeto por la Constitución».

«Ha llegado la hora de terminar con esta tiranía y con esta dictadura», proclamó el grupo de 15 generales y almirantes rebeldes en un comunicado que leyó el general Enrique Medina, en una alocución transmitida por los canales de televisión y radios privadas. Luego los rebeldes se trasladaron a la plaza Altamira del este caraqueño, en donde se congregaron «miles de personas», de acuerdo con la emisora opositora Unión Radio, y se declararon «en asamblea permanente hasta que caiga el dictador». Anoche se vio sumarse a la plaza a un joven capitán de la Guardia Nacional y a al menos otros siete altos oficiales, según mostraron las cámaras de televisión. En tanto, en varios sectores de Caracas se escuchaban «cacerolazos» en apoyo de los sublevados.

Los analistas estimaban anoche que el aspecto clave será el grado de adhesión que suscitará la proclama en el resto de las fuerzas armadas y en la población. El 12 de abril pasado hubo una seguidilla de altos mandos militares que se sumaron al golpe y arrestaron por 47 horas al presidente, pero no lo hicieron fundamentalmente los mandos medios y bajos, que junto a la reacción de los sectores de la población más humildes lograron revertir la situación.

El pronunciamiento militar ocurrió un día después de un paro cívico opositor de 12 horas, que tuvo respuesta parcial, y que exigió la renuncia inmediata del mandatario. Los oficiales rebeldes, de las cuatro armas, son los mismos que actuaron en el golpe de Estado de abril y varios ya no tienen mando.

Los rebeldes anunciaron: «Nos declaramos en desobediencia legítima y desconocemos el régimen actual» y de inmediato llamaron a sus compañeros de la fuerza armada nacional y «al pueblo en general» para que hagan lo mismo. Invocaron el artículo 350 de la Constitución que permite desconocer la autoridad si ésta contraría «los valores, principios y garantías democráticas o menoscaba los derechos humanos».

José Vicente Rangel anunció que los militares sublevados «serán sometidos a proceso» cuando cesen en su rebeldía y advirtió que están cometiendo «una payasada». «La situación en el país está en total calma, aquí no está pasando absolutamente nada», aseguró Rangel en declaraciones a la CNN, quien dijo además haber comprobado la normalidad en todas las unidades militares.

Rangel informó que el presidente Hugo Chávez «está en el Palacio de Miraflores despachando normalmente». El vicepresidente anunció que «en las próximas horas, con toda calma y recurriendo al Ministerio Público», las fuerzas leales adoptarán medidas represivas contra la sublevación. «Esta gente (por los insurrectos) no tiene mando de tropas, no tiene ninguna incidencia en las fuerzas armadas», explicó el vicepresidente.

El arco opositor que comprende a la Confederación de Trabajadores Venezolanos (CTV), que responde al ex presidente socialdemócrata
Carlos Andrés Pérez, y la patronal Fedecámaras, abarca también a sectores de la Iglesia. Por ello, grupos oficialistas, como el diputado del Movimiento V República, Calixto Ortega, advirtieron que si la Iglesia propugna una consulta popular sobre la permanencia de Chávez en el poder, «no debe quejarse si después recibe el mismo trato que un partido político».

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