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El caso más reciente se produjo ayer en la periferia de Milán, cuando una anciana, tras abrir una botella, sintió un fuerte olor a amoníaco y la llevó a la policía, que comprobó la existencia de un pequeño orificio junto al tapón.
Desde entonces varias personas tuvieron que recibir atención médica por intoxicación derivada de la ingestión de agua mineral, ninguna de ellas de gravedad. Los casos se registraron en las provincias del Bajo Véneto, Verona, Rovigo, Mantua, Trentino, Alto Adige, Ancona, Milán y Palermo.
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