Para el Ejército israelí, "el operativo se ampliará a medida que sea necesario"
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El último de ellos fue descubierto este jueves antes del amanecer, cuando trece milicianos fuertemente armados fueron descubiertos por un avión sin piloto saliendo del suelo a la altura del kibutz Sufá, fronterizo con Gaza.
La Fuerza Aérea destruyó la salida del túnel, aunque la mayoría de los miembros del comando ya habían conseguido regresar a Gaza.
Para Israel estos corredores subterráneos representan una amenaza mucho mayor que la de los cohetes, por el temor de que esos comandos se adentren en poblaciones civiles para cometer un atentado o secuestrar a israelíes.
"El caso de hoy con los trece terroristas ilustra perfectamente la amenaza inmediata que estos túneles representan", insistió el portavoz.
Por uno de estos túneles tres milicias consiguieron secuestrar en 2006 al soldado israelí Guilad Shalit, canjeado cinco años después por un millar de presos palestinos.
La fuerza que se adentró en la franja está constituida por miles de soldados de infantería, cientos de tanques y carros blindados, y efectivos del cuerpo de ingenieros (especializados en detonar los túneles), bajo el paraguas de los servicios de inteligencia, la Marina y la Fuerza Aérea.
En los últimos días el Ejército israelí había llegado a acantonar alrededor de Gaza a varias brigadas, y según Lerner, se va a pedir al Gobierno que eleve el número de reservista convocados más allá de los 48.000 autorizados hasta ahora.
Sin embargo, y preguntado por EFE sobre el alcance de la ofensiva terrestre, declinó comentar "los detalles operativos" de la misma, pero subrayó que "no está limitada en el tiempo" y tratará de dar solución a "múltiple problemas", incluido los cohetes.
A lo largo de la jornada, mientras se negociaba en El Cairo un alto el fuego, los palestinos dispararon unos 120 cohetes contra territorio israelí, más de 70 de ellos después de que concluyera una tregua humanitaria declarada entre las 10.00 y las 15.00 hora local.
Los lanzamientos se producen en muchos casos desde silos subterráneos en el noroeste de la franja que la Fuerza Aérea israelí no ha podido destruir en los casi 2.000 bombardeos a los que ha sometido la franja estos últimos diez días, con un balance de muertos de 235 palestinos.
"Queremos devolver la seguridad a Israel y golpear duramente las infraestructuras terroristas de Hamás", subrayó Lerner, que pidió a la población civil de la franja abstenerse de merodear cerca de las posiciones islamistas o dar refugio a sus milicianos.




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