El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu y la embajadora de EEUU ante ONU, Susan Rice.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que el reconocimiento que hoy obtuvo Palestina en la ONU como Estado observador "no acercará más la paz, sino que de hecho la alejará más". En la misma línea, Estados Unidos señaló que la decisión de Naciones Unidas crea "obstáculos" para la paz entre los palestinos e el país hebreo, aliado cercano de Washington.
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Según el premier israelí, el reconocimiento de Palestina en Naciones Unidas "no cambiará nada sobre el terreno", ya que "un Estado palestino sólo puede surgir de las negociaciones con Israel".
"No importa cuántas manos se levanten contra nosotros", dijo Netanyahu sobre la votación de la ONU, "no hay poder sobre la tierra que me haga renunciar a la seguridad de Israel", que ocupó Cisjordania y Jerusalén Este desde 1967.
Israel argumenta que el nuevo estatus de Palestina ante la ONU obstaculizaría los esfuerzos para cerrar un tratado de paz tras 65 años de conflicto.
Sin embargo, las negociaciones directas de paz con Abbas se suspendieron en 2010 por la construcción de nuevos asentamientos israelíes en Cisjordania.
Netanyahu también calificó de "hostil y venenoso" el discurso con el que el presidente palestino, Mahmud Abás, pidió a la Asamblea General de Naciones Unidas que reconozca a Palestina como Estado observador no miembro.
"No son las palabras de un hombre que quiere la paz", dijo el premier israelí sobre Abbas, en un comunicado difundido por su oficina en Jerusalén.
Por el contrario, el exprimer ministro israelí Ehud Olmert apoya el pedido palestino, según señaló en declaraciones al diario The Daily Beast.
"Pienso que el pedido palestino a la ONU va en consonancia con la solución de dos Estados", declaró el influyente político opositor.
Olmert subrayó que tras su reconocimiento como Estado, Israel debería iniciar negociaciones de paz con los palestinos y que lo principal es que se acuerden límites definitivos del futuro Estado, "sobre la base de las fronteras establecidas tras la Guerra de los Seis Días en 1967".
Por su parte, la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, aseguró que la decisión de Naciones Unidas crea "obstáculos" para la paz entre los palestinos e Israel.
"La resolución desafortunada y contraproducente de hoy pone más obstáculos en el camino para la paz. Por eso Estados Unidos votó en contra", dijo a la Asamblea General.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se expresó en términos similares, afirmando que es una decisión "contraproductiva".
Estados Unidos e Israel estuvieron entre los nueve países que se opusieron a la moción para elevar el estatus de Palestina. "Los grandes anuncios de hoy pronto se desvanecerán y el pueblo palestino se despertará mañana y encontrará que poco en sus vidas ha cambiado, salvo (que) las perspectivas de una paz duradera se han desvanecido", dijo Rice.
"Esta resolución no establece que Palestina es un Estado", afirmó, haciéndose eco de un discurso previo del embajador de Israel ante la ONU.
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