Partidarios del ex primer ministro Nawaz Sharif, también dan
rienda suelta a su alegría, aunque no lograron la mayoría
legislativa para formar nuevo gobierno.
Islamabad (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - Luego de las elecciones del lunes, que definieron la derrota de la fuerza política del presidente paquistaní Pervez Musharraf, ayer el Partido Popular de Pakistán (PPP) de la difunta Benazir Bhutto se convirtió en la primera fuerza del Parlamento de ese país, aunque con una mayoría relativa que requerirá alianzas para formar gobierno.
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Según los datos de la Comisión Electoral, correspondientes a 248 de 272 escaños parlamentarios, el PPP obtuvo 86, seguido de la también opositora Liga Musulmana-N (PMLN) del ex primer ministro Nawaz Sharif, con 65, cantidad también insuficiente para lograr la mayoría legislativa. En tercer lugar se situó la Liga Musulmana-Q (PML-Q) de Musharraf con 37 diputados.
Otra sorpresa del escrutinio fue la estrepitosa derrota de los islamistas, que en 2002 consiguieron un buen resultado. El Muttahida Majlis-e-Amal (MMA), una alianza de partidos fundamentalistas, algunos de ellos abiertos partidarios de los talibanes y de Al-Qaeda, sólo obtuvo tres escaños, en lugar de los 50 de 2002.
De hecho, estas elecciones parecieron demostrar que la población tiene aversión por los grupos armados cercanos a la red de Osama bin Laden, que desde hace un año llevan a cabo una campaña de atentados suicidas extremadamente violenta en todo el país.
Sharif anunció que se reunirá mañana con el viudo de Bhutto y nuevo líder del PPP, Asif Zardari, para decidir sobre futuras acciones. En rueda de prensa, Zardari se mostró dispuesto a una alianza para gobernar, pero exigió a sus futuros socios que acepten reabrir la investigación del atentado contra su esposa.
El viudo de Bhutto mencionó como aliados de su preferencia a la PML-N y al Partido Nacional Awami, un grupo de las tribus pastunes pero de corte laico que volvió al Parlamento, como quinta fuerza, con ocho escaños.
Horas antes, Sharif había abogado por la unión de todas las «fuerzas democráticas» para acabar con la «dictadura» de Musharraf. Además,aseguró que todas las « acciones inconstitucionales» de Musharraf, el hombre que lo expulsó del poder en 1999 y del país al año siguiente, serán revertidas.
Voto castigo
Musharraf, por su parte, aceptó el voto de castigo del electorado y se mostró dispuesto a colaborar con quien quiera que forme gobierno, según revelaron senadores estadounidenses que se reunieron con él en Islamabad.
Sharif es consciente de que el resurgimiento de su partido se apoyó fundamentalmente en el voto de la provincia de Punjab, ya que en las otras tres apenas tiene los apoyos de los que sí gozan el PPP y la Liga de Musharraf. «Para cumplir una agenda democrática, tenemos que unirnos todos en una sola plataforma», propuso.
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