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A partir de ayer, la situación volvió lentamente a la normalidad en la Terminal 1, aunque los vuelos de partida desde la Terminal 4 continuaron sufriendo demoras, con escenas de caos y pasajeros enfurecidos.
Según la BBC, la medida le puede costar a British Airways hasta 34 millones de dólares, con muchos pasajeros decididos además a no volver a volar con esa compañía.
La medida de fuerza, llevada a cabo sin previo aviso, fue realizada por 250 empleados del sector de equipajes y del "check-in", que manifestaron su preocupación por la introducción de un nuevo sistema de control para la entrada y salida del trabajo.
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