El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al escuchar la sentencia, el acusado se levantó y gritó "Allahu Akbar" (Dios es el más grande), la misma proclama que otros terroristas musulmanes condenados previamente en el país.
Los jueces encontraron a Rois culpable de comprar el vehículo usado en el ataque, de reclutar al conductor suicida y de ayudar en la planificación a los presuntos cerebros del atentado, los malasios Azahari bin Husin y Noordin Mohamed Top, ambos en paradero desconocido.
La organización Yemaa Islamiya (YI), considerada el brazo de Al Qaeda en el Sureste Asiático, reclamó la autoría del coche-bomba mediante un comunicado en una página web, cuya autenticidad todavía no ha sido rebatida.
Dejá tu comentario