Peor batalla palestino-israelí en 50 años deja cientos de muertos
En medio de feroces combates, que habrían dejado ya cientos de muertos, milicianos palestinos dieron ayer un duro golpe al ejército israelí, matando a 13 soldados e hiriendo a otros 7 en la ciudad de Jenin. Tras el hecho, el primer ministro Ariel Sharon ratificó la continuidad de las operaciones, en abierto desafío a los Estados Unidos, que insisten con una inmediata y total retirada israelí de Cisjordania. La batalla de Jenin, una de las más cruentas en medio siglo entre palestinos e israelíes, podría transformarse en un dolor de cabeza para Sharon. Según el canciller Shimon Peres, la crudeza de los combates podría generar una fuerte ola de denuncias y acusaciones internacionales. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, anunció ayer que intentará entrevistarse con Yasser Arafat.
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En tanto, la muerte de 13 soldados israelíes y las heridas provocadas a otros siete sorprendió a los jefes militares israelíes. Sus cadáveres no podían ser retirados y llevó a los israelíes a pedir una tregua humanitaria para trasladarlos. No se esperaban semejante capacidad de respuesta por parte de milicianos palestinos. Esas muertes, que se sumaron a otras nueve producidas desde el viernes, ocurrieron cuando dos grupos de soldados avanzaban por dos vías del campo de refugiados de Jenin. «Uno de ellos cayó en una zona minada», informó el portavoz del ejército, Ron Kitrey. En ese momento un suicida hizo detonar una bomba y al mismo tiempo se sucedió una balacera desde varios frentes contra el segundo grupo que intentó acudir en rescate del primero. Según Kitrey, sólo quedan «algunas decenas de hombres palestinos armados contra cientos de los primeros días».
Militares israelíes citados por el diario «Yediot Ahronot» hablaron de un «Massada palestino», en alusión a la ciudadela donde un millar de combatientes judíos asediados por los romanos eligieron morir en lugar de rendirse en el año 73 después de Cristo. Entre los palestinos, la resistencia en Jenin fue definida como «el Tora Bora», en alusión al último bastión talibán en Afganistán. nto
Las tropas israelíes iniciaron el retiro de las ciudades palestinas de Kalkylia y Tulkarem, «un comienzo» calificado por Washington, pero invadieron el pueblo de Dura, al sur de Hebrón, en donde murieron otros tres palestinos. Las fuerzas israelíes continuaron sus operaciones en Ramallah, Belén y Naplusa, en donde los palestinos muertos fueron cincuenta y al menos dos los soldados israelíes. Tras tomar la ciudad, los efectivos del ejército difundieron por altavoces en árabe que «está absolutamente prohibido salir de las casas». Anoche la ciudad era bombardeada por los cazas F-16 para atacar los últimos focos de resistencia. Además, tanques y excavadoras israelíes incursionaron en la zona de Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza, donde levantaron al menos tres puestos militares. El jeque Ahmed Yasin, fundador del movimiento de resistencia Hamas, advirtió que Gaza «será la tumba del ejército israelí».
En tanto, la Autoridad Palestina (AP) aseguró anoche que Israel tiene la «íntegra responsabilidad» de que siga la violencia. El cronista de guerra del diario «Yediot» describió: «Buldozers destruyen casas, enterrando a veces en sus escombros a quienes se niegan a rendirse. Columnas de humo suben desde el campo. Las ráfagas dejan una estela de fuego en el cielo. En tierra, cientos de cargas explosivas (colocadas por los palestinos) y coches bombas. Decenas de tiradores. Ruinas».
Un testigo, Faruk Al Ahmed, indicó que «294 palestinos fueron trasladados al campo militar de Salem, a pie, muchos descalzos, de distintas edades». Entre los heridos había cinco ancianos que aseguraron haber visto a los israelíes «ajusticiar» a hombres que fueron retirados de sus viviendas. Mohammed Abdel Latif Mahmud fue testigo de la muerte de su hijo de 30 años. Por su parte Hamid, un adolescente de 14 años, contó que vio a ocho hombres en fila y asesinados por los soldados.




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