10 de abril 2002 - 00:00

Peor batalla palestino-israelí en 50 años deja cientos de muertos

En medio de feroces combates, que habrían dejado ya cientos de muertos, milicianos palestinos dieron ayer un duro golpe al ejército israelí, matando a 13 soldados e hiriendo a otros 7 en la ciudad de Jenin. Tras el hecho, el primer ministro Ariel Sharon ratificó la continuidad de las operaciones, en abierto desafío a los Estados Unidos, que insisten con una inmediata y total retirada israelí de Cisjordania. La batalla de Jenin, una de las más cruentas en medio siglo entre palestinos e israelíes, podría transformarse en un dolor de cabeza para Sharon. Según el canciller Shimon Peres, la crudeza de los combates podría generar una fuerte ola de denuncias y acusaciones internacionales. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, anunció ayer que intentará entrevistarse con Yasser Arafat.

Peor batalla palestino-israelí en 50 años deja cientos de muertos
Washington y Jerusalén (AFP, ANSA, Reuters) - Medio Oriente vivió ayer una de las jornadas más sangrientas en cincuenta años de conflicto. Los combates se hicieron encarnizados en Jenin, en donde «hay cientos de cadáveres palestinos por la calle», según diversas fuentes, a la vez que el ejército israelí tuvo su peor derrota desde el comienzo de la Intifada con la pérdida de 13 de sus hombres en dos emboscadas simultáneas. Todo ello, pese a la exigencia de Estados Unidos, aliado clave y casi único de Israel, para que sus fuerzas se retiren «ya» de los territorios palestinos.

«Es imposible determinar la cantidad de víctimas pero, según los habitantes, habría cientos de cadáveres en las calles», declaró Ali Jaharin, director del hospital de Jenin, ubicado al lado del campo de refugiados que fue epicentro de los combates. Jessica Montel, directora de la organización para los derechos humanos israelíes B'Tselem, dijo por su parte que «nadie sabe el número exacto de muertos en el campo de Jenin, pero sabemos que hay cadáveres abandonados en la calle». En tanto, según una organización para los derechos humanos palestinos «Law», al menos hay 150 muertos.

La ciudad, sobrevolada por los helicópteros Apache desde el viernes, fue declarada «zona militar prohibida», por lo que prácticamente no hay testigos de organizaciones humanitarias ni periodistas.

En tanto, la muerte de 13 soldados israelíes y las heridas provocadas a otros siete sorprendió a los jefes militares israelíes. Sus cadáveres no podían ser retirados y llevó a los israelíes a pedir una tregua humanitaria para trasladarlos. No se esperaban semejante capacidad de respuesta por parte de milicianos palestinos.
Esas muertes, que se sumaron a otras nueve producidas desde el viernes, ocurrieron cuando dos grupos de soldados avanzaban por dos vías del campo de refugiados de Jenin. «Uno de ellos cayó en una zona minada», informó el portavoz del ejército, Ron Kitrey. En ese momento un suicida hizo detonar una bomba y al mismo tiempo se sucedió una balacera desde varios frentes contra el segundo grupo que intentó acudir en rescate del primero. Según Kitrey, sólo quedan «algunas decenas de hombres palestinos armados contra cientos de los primeros días».

Al conocer el hecho, el primer ministro Ariel Sharon envió a su ministro de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, a la misma zona de operaciones, al tiempo que desafió un nuevo utlimátum de Estados Unidos. Es necesario el desmantelamiento de la «infraestructura terrorista», afirmó el jefe de gobierno israelí. «Esta batalla es por la super-vivencia del pueblo judío y del Estado de Israel», agregó Sharon. «Israel debe retirarse ahora», había dicho el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, desde la ciudad de Bridgeport en donde estaba el presidente George W. Bush. «El presidente dejó en claro que todas las partes tienen responsabilidades que cumplir, y espera resultados», afirmó McClellan. Las responsabilidades de Israel son «retirarse, y debe hacerlo ya».

En el campo de refugiados de un kilómetro cuadrado, donde todavía residen 15 mil personas y conocido por ser sede de los movimientos palestinos más radicales («un nido de terroristas» para el ejército), los alimentos se terminaron y no hay agua.

• Paralelísmo

Militares israelíes citados por el diario «Yediot Ahronot» hablaron de un «Massada palestino», en alusión a la ciudadela donde un millar de combatientes judíos asediados por los romanos eligieron morir en lugar de rendirse en el año 73 después de Cristo. Entre los palestinos, la resistencia en Jenin fue definida como «el Tora Bora», en alusión al último bastión talibán en Afganistán. nto

Las tropas israelíes iniciaron el retiro de las ciudades palestinas de Kalkylia y Tulkarem, «un comienzo» calificado por Washington, pero invadieron el pueblo de Dura, al sur de Hebrón, en donde murieron otros tres palestinos. Las fuerzas israelíes continuaron sus operaciones en Ramallah, Belén y Naplusa, en donde los palestinos muertos fueron cincuenta y al menos dos los soldados israelíes.
Tras tomar la ciudad, los efectivos del ejército difundieron por altavoces en árabe que «está absolutamente prohibido salir de las casas». Anoche la ciudad era bombardeada por los cazas F-16 para atacar los últimos focos de resistencia. Además, tanques y excavadoras israelíes incursionaron en la zona de Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza, donde levantaron al menos tres puestos militares. El jeque Ahmed Yasin, fundador del movimiento de resistencia Hamas, advirtió que Gaza «será la tumba del ejército israelí».

En tanto, la Autoridad Palestina (AP) aseguró anoche que Israel tiene la «íntegra responsabilidad» de que siga la violencia. El cronista de guerra del diario «Yediot» describió: «Buldozers destruyen casas, enterrando a veces en sus escombros a quienes se niegan a rendirse. Columnas de humo suben desde el campo. Las ráfagas dejan una estela de fuego en el cielo. En tierra, cientos de cargas explosivas (colocadas por los palestinos) y coches bombas. Decenas de tiradores. Ruinas».

Un testigo,
Faruk Al Ahmed, indicó que «294 palestinos fueron trasladados al campo militar de Salem, a pie, muchos descalzos, de distintas edades». Entre los heridos había cinco ancianos que aseguraron haber visto a los israelíes «ajusticiar» a hombres que fueron retirados de sus viviendas. Mohammed Abdel Latif Mahmud fue testigo de la muerte de su hijo de 30 años. Por su parte Hamid, un adolescente de 14 años, contó que vio a ocho hombres en fila y asesinados por los soldados.

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