Periodista italiana no descarta haber sido el objetivo del ataque de tropas de EEUU
-
Trump advierte que quedan "48 horas" para llegar a un acuerdo mientras Irán intensifica los ataques
-
El secretario de la OTAN se reunirá con Trump en medio de la tensión por la guerra en Medio Oriente
La cronista dijo a los representantes del ministerio fiscal que el ataque de la patrulla norteamericana fue injustificado y que el vehículo en el que viajaban iba a una velocidad moderada, sin dar pié a equívocos.
Las autoridades italianas están a la espera de que EEUU aclare lo ocurrido, como se ha comprometido el propio presidente estadounidense, George W. Bush, en una llamada telefónica al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
Entre tanto, hoy se puede leer una primera versión de Giuliana Sgrena en el relato que, bajo el título de "Mi verdad", publica en las páginas de "Il Manifesto".
"Faltaba menos de un kilómetro, me dijeron, cuando...Recuerdo sólo fuego. En ese momento una lluvia de fuego y proyectiles se abatió sobre nosotros acallando para siempre las voces divertidas de pocos minutos antes", señala.
Luego rememora la muerte de Calipari: "Nicola Calipari se abalanzó sobre mí para protegerme y, de pronto, repito, de pronto, sentí su último suspiro y se me murió encima".
Tras explicar que el resto todavía no lo puede contar, al haber una investigación en marcha, Sgrena califica ese viernes como el día más dramático de su vida, antes de pasar a narrar algunos pormenores del secuestro "que ha cambiado para siempre mi existencia".
"Los primeros días del secuestro -escribe- no vertí ni una lágrima. Estaba simplemente furiosa. Les decía en la cara a los secuestradores: pero ¿cómo me habéis secuestrado a mí que estoy en contra de la guerra?".
"Ha sido un mes de altibajos, entre fuertes esperanzas y momentos de gran depresión", confiesa la periodista, que recuerda con pavor el momento en que conoció el anuncio de su ejecución, difundido por la Yihad Islámica, que luego los secuestradores le dijeron que era sólo una "provocación".
Sus captores, un grupo al que califica de "muy religioso, porque recitaban de forma continuada versículos del Corán", también tenían su "corazoncito" global, y uno de ellos era seguidor del futbolista italiano Francesco Totti.
A ese admirador le desconcertó, según escribe la periodista, que el capitán del Roma saltara durante el secuestro al campo con una camiseta con la leyenda "Liberad a Giuliana".
En sus breves declaraciones a la televisión "Sky TG 24", la cronista dijo desconocer si se había pagado un rescate por su liberación, como han señalado fuentes iraquíes citadas por medios italianos, que fijan la cuantía en un millón de dólares.
Giuliana Sgrena fue repatriada el sábado a Roma, donde horas después, al filo de la medianoche, llegó el cadáver del agente Nicola Calipari, que fue recibido con honores de héroe por el Presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi.
La autopsia que le fue practicada por la mañana señala que el miembro de los servicios secretos militares italianos murió como consecuencia de un disparo en la cabeza.
La capilla ardiente quedó instalada a primeras horas de la tarde en el complejo del Vittoriano, en la céntrica Piazza Venecia de Roma, hasta que el próximo lunes se celebren los funerales de Estado en su memoria en la iglesia de Santa María de los Angeles.




Dejá tu comentario