Rígidas
medidas de
seguridad,
que
implican
una
drástica
limitación
del equipaje
de mano
de los
pasajeros,
seguían
vigentes
ayer en los
aeropuertos
británicos,
causando
importantes
demoras.
Washington y Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Estados Unidos flexibilizó ayer la prohibición de llevar líquidos en los equipajes de mano en los vuelos comerciales, mientras que continuaba el caos en los aeropuertos de Londres por cuarto día consecutivo.
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La Administración para la Seguridad en el Transporte (TSA) dijo que permitirá llevar « pequeñas dosis de medicamentos líquidos» por los puntos de control aéreo y a bordo de aviones comerciales. Se avalará que porten tratamientos con insulina y comida para bebé, aunque se mantiene la restricción de otros tipos de líquidos, geles y productos similares.
También exigirá que todos los pasajeros se quiten los calzados para que se los revise con rayos X, al igual que su equipaje, con el objetivo de «mejorar la eficacia en el proceso de inspección», dijo la TSA en un comunicado. «Los ajustes anunciados se basan en las consultas con nuestro personal de seguridad, el público y nuestros socios. Estamos manteniendo el mismo nivel de seguridad a la vez que aclaramos las interpretaciones», explicó Kip Hawley, subsecretario de la TSA. La agencia indicó que continuarán las inspecciones de viajeros escogidos al azar en los puntos de embarque y aumentará el uso de perros para inspeccionar los equipajes.
EE.UU. mantiene su nivel de alerta en «rojo» (máximo riesgo) para los vuelos comerciales con el Reino Unido, y la alerta « naranja» (riesgo serio) para los demás vuelos internacionales.
Por su lado, Gran Bretaña redujo durante la madrugada el nivel de alerta desde «crítico a severo».
Las extremas medidas de seguridad provocaron una nueva jornada de demoras y cancelaciones en los principales aeropuertos británicos en plena temporada de vacaciones de verano.
Vuelos anulados
En Heathrow, el más importante del país y el de mayor tráfico aéreo de Europa, fueron anulados uno de cada tres vuelos de salida previstos para ayer, de un total de 600.
Mientras, miles de pasajeros debieron soportar demoras y criticaron la falta de información dada por las autoridades, que establecieron una carpa fuera de la terminal para asistir las demandas de viajeros y turistas.
Michael O'Leary, directivo de la aerolínea de bajo costo Ryanair, dijo que «si la policía o el personal de reserva del ejército no acude a ayudar, los aeropuertos de Londres quedarán paralizados dentro de unos días». El gobierno británico rechazó el viernes pasado recurrir a esas fuerzas.
En tanto, 20% del tráfico aéreo fue anulado en los aeropuertos londinenses de Gatwick y Stansted, y se registraron retrasos en las terminales de Manchester (noroeste) y Glasgow (Escocia).
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