Petraeus aseguró que no compartió datos clasificados con su amante
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Los eventos dejaron pendiente una pregunta sobre el escándalo que llevó a la caída de uno de las figuras públicas más respetadas de Estados Unidos: si una indiscreción privada puso en riesgo la seguridad nacional.
El presidente Barack Obama dijo el miércoles que no había indicios hasta el momento de que se haya filtrado información clasificada como resultado de la relación entre Petraeus y Broadwell.
Fuentes informadas sobre la investigación dijeron el jueves que ninguno de los archivos clasificados encontrados en el computador de Broadwell provenía de la CIA. El material, afirmaron, al parecer era antiguo y era anterior al comienzo del periodo de Petraeus en la agencia de espionaje en septiembre del 2001.
Como oficial de reserva del Ejército involucrada en inteligencia militar, Broadwell tiene permisos de seguridad para manejar documentos de naturaleza sensible. Bajo su consentimiento, el FBI llevó a cabo un registro de su casa en Charlotte, Carolina del Norte, el lunes por la noche.
Los permisos de seguridad con los que cuenta Broadwell no han sido suspendidos, pero podrían ser revocados al tiempo que la biógrafa podría afrontar duras sanciones si se determina que no custodió como era debido datos clasificados.
Funcionarios de seguridad creen que es posible que la investigación termine sin la presentación de cargos criminales.
El escándalo también involucró esta semana al comandante estadounidense y de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, el general de cuerpo de marines John Allen.
Allen ha prometido responder las interrogantes respecto a lo que funcionarios han descrito como contactos inapropiados por correo electrónico con una mujer de Tampa, Jill Kelley, que está vinculada al caso de Petraeus.




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