New Canaan, Connecticut - El viernes de la semana pasada un funcionario anónimo del gobierno saudita aseguró que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) abastecería suficiente crudo como para cubrir cualquier faltante resultado de un nuevo conflicto entre los Estados Unidos e Irak.
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Arabia Saudita es sólo un miembro de la OPEP, pero debido a sus inmensas reservas petroleras, puede funcionar como el productor comodín. En otras palabras, los sauditas pueden hablar por la OPEP porque prácticamente pueden neutralizar cualquier cosa que el resto de la organización haga que a Riad no le guste. O casi cualquier cosa.
Uno de los grandes argumentos para que los Estados Unidos no actúen contra Irak, un país al que el gobierno acusa de desarrollar armas de destrucción masiva, es que podría generar caos en el mercado petrolero. Un conflicto abierto interrumpiría la producción y los envíos de petróleo del Oriente Medio.
• Boicot
Las interrupciones al suministro podrían también ser resultado de exportadores que salieran a ayudar a Irak usando el petróleo como arma. Los Estados Unidos, y tal vez algunos aliados, podrían atacar a Irak y enfrentar un boicot petrolero. Entonces, con el precio del petróleo sumamente elevado, habría que despedirse definitivamente de cualquier posibilidad de una fuerte recuperación en la economía estadounidense, y más aún, en el resto del mundo.
Nadie sabe cuáles serían las consecuencias verdaderas de una invasión y mucho menos si el misterioso vocero saudita cumplirá su pro-mesa. Tal vez se trató de un globo de ensayo, un intento por ver cómo se recibiría una oferta de esta naturaleza en los Estados Unidos. Los sauditas podrían asumir una posición neutral, hablando en términos militares, mientras los Estados Unidos van contra Saddam. El papel de Arabia Saudita sería entonces garantizar que no se interrumpa el suministro petrolero.
Durante ese tiempo, los sauditas podrían ocultarse detrás de la OPEP. Podrían decir que la OPEP suministró petróleo para proteger a sus clientes, los países consumidores de crudo, del estancamiento económico. • Base
Sin embargo, esta situación seguiría dejando a los Estados Unidos sin una base militar. Si se descarta a los sauditas, el pequeñísimo estado del golfo de Qatar resulta cada vez más atractivo para el ejército estadouni-dense. Hace dos semanas, el «Washington Times» publicó un artículo en el que afirmaba que Qatar podría ser usado como base contra Irak. Y la entrega de un importante proyecto de construcción para extender la base aérea Al Udeid está programada para diciembre.
Oficialmente, Qatar lo niega. Envió una delegación a Bagdad esta semana para intentar convencer a los iraquíes de que permitan que inspectores de la Organización de las Naciones Unidas regresen. Qatar quiere evitar otra guerra en el Oriente Medio, argumentando que la región ya no puede absorber más golpes. Sería un milagro que su iniciativa funcione, después de que las tantas veces que Irak ha dado la espalda a iniciativas de paz.
Después está Kuwait, el país al que la coalición encabezada por los Estados Unidos liberó de las tropas iraquíes invasoras. Cuando menos un funcionario de Kuwait ha declarado que el país participará en cualquier acción para derrocar a Saddam, incluso en operaciones militares.
Eso tuvo un efecto en Irak, que esta semana reanudó conversaciones sobre regresar las obras de arte que robó de los museos de Kuwait hace doce años. Irak podría también haber tomado posesión de una buena parte de los archivos nacionales de Kuwait. Lo decisivo vendrá cuando Irak empiece a hablar de rendir cuentas sobre los kuwaitíes caídos en combate a principios de los '90.