Pinochet también tenía cuentas secretas en nueve países, entre ellos Argentina
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Por su parte, el Bank of America reconoció "poder o haber podido" tener cuentas de Pinochet o su familia en Chile y España, aunque no dio información sobre ellas.
Otro banco implicado en las transacciones sospechosas del ex dictador es el británico Coutts & Co., cuyo negocio de banca privada en Latinoamérica fue adquirido por el Santander Central Hispano (SCH) en mayo de 2003.
Desde 1993 hasta este año, el Coutts mantuvo en paraísos fiscales cuentas para empresas ficticias controladas por Oscar Aiken, un abogado ligado a Pinochet, según el informe.
Esas cuentas recibieron 2,3 millones de dólares que el ex dictador tenía en el Banco Espirito Santo -portugués, aunque la sucursal usada estaba en Miami (EEUU)- los cuales fueron canalizados a otros países.
El SCH colaboró con el subcomité en esclarecer esa transacción y otras entre Aiken y Pinochet, según el informe.
Además, a finales del año pasado cerró todas las cuentas de Aiken excepto una, pendiente de un proceso de bancarrota.
El escándalo de las cuentas "fantasma" de Pinochet en EEUU se destapó cuando el subcomité del Senado se topó con ellas, así como con las del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, cuando investigaba violaciones de las leyes contra el lavado de dinero por parte del Banco Riggs.
Esa investigación también salpicó al Santander porque se supo que entre junio de 2000 y diciembre de 2003 una cuenta de una sucursal en Madrid a nombre de la empresa Kalunga Company S.A. recibió 26,4 millones de dólares de Guinea Ecuatorial depositados en el Riggs en EEUU.
El banco con sede en Washington reconoció en enero que la transacción era sospechosa, ya que desviaba dinero del Estado guineoecuatoriano sin ninguna justificación. Se desconoce quién se quedó al final con los fondos.
Aunque el subcomité detalló una larga lista de operaciones que apuntan al lavado de dinero realizadas por otras instituciones financieras, continúa señalando al Riggs como el banco con mayor culpa, porque no sólo miró para otro lado, sino que también ayudó a Pinochet a ocultar sus fondos en EEUU y en el extranjero.
Por ejemplo, en 1999 el Riggs transfirió a petición del ex dictador chileno 1,6 millones de dólares de una cuenta en su sucursal en Londres a otra en el mismo banco en Estados Unidos, a pesar de que el juez español Baltasar Garzón había emitido una orden internacional para congelar sus bienes.
Garzón había abierto el año anterior un proceso por terrorismo, torturas y genocidio contra Pinochet, quien gobernó Chile de 1973 a 1990 tras un golpe de Estado.
Durante la dictadura se registraron 3.197 víctimas de torturas, según el Informe Rettig, de 1991, de las que 1.192 desaparecieron.
Ni las denuncias de las violaciones de los derechos humanos durante su régimen ni el origen desconocido del dinero de Pinochet preocuparon a los banqueros a la hora de hacer negocios con él, según deja claro el informe.



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