El futuro de la casa en la que Adolf Hitler (1889-1945) vivió seis años de su infancia en la ciudad austríaca de Leonding, en el Estado federado de Alta Austria, ha desatado la polémica entre quienes la quieren restaurar y los que prefieren que desaparezca.
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La antigua vivienda del ex dictador nazi funciona actualmente como depósito de ataúdes para el cementerio junto al que se encuentra el edificio que albergó el hogar de Hitler entre 1898 y 1904 y desde donde acudía a la escuela.
Esa función "hay que mantenerla también en el futuro, además se instalará en la casa una oficina y un taller para el cementerio", señaló hoy el alcalde de Leonding, Herbert Sperl.
Mientras que el Municipio de esa ciudad, propietario de la vivienda, planea invertir unos 300.000 euros para restaurarla, un grupo de vecinos ha pedido su destrucción porque la consideran "una mancha moral" para Leonding.
Así, abogan por derribar la casa y, en su lugar, o bien colocar una placa con una advertencia, o bien construir un monumento recordatorio de las millones de víctimas que causó el régimen nacionalsocialista, pero nada de eso, según el alcalde, está proyectado.
Sperl afirma que por el principio de la "protección de los monumentos históricos" no se debe destruir la que fuera vivienda de Hitler.
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