Washington (AFP, EFE, ASN) - El atentado del martes a la sede de la ONU en Bagdad, cuyas víctimas ascendieron ayer 24 personas, desató una polémica entre el organismo y EE.UU. respecto de las fallas en la seguridad. Asimismo, el Departamento de Estado de EE.UU. aseguró que solicitará a sus aliados que asuman un mayor compromiso en Irak, mediante el envío de tropas para integrar la fuerza de estabilización. Por su parte, el FBI aseguró que los explosivos y el vehículo utilizado en el atentado pertenecían al ejército de Saddam Hussein.
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Los socorristas rescataron ayer otros cuatro cadáveres --entre ellos el de una mujer que había llegado a Bagdad el día del atentado-, lo que elevó a 24 el número de víctimas mortales. Los heridos superan los 100 y los más graves fueron trasladadospor vía aérea a Ammán, capital jordana.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial suspendieron sus actividades y retiraron a su personal de Irak. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, criticó la inseguridad y dijo que es «esencial» que la organización pueda trabajar en condiciones de seguridad aceptables en Irak y que ello es responsabilidad de la coalición ocupante.
• Responsabilidad
«Si nosotros, y otros, hemos de contribuir efectivamente a la recuperación de Irak, es esencial que se cree un ambiente de seguridad en Irak», dijo Annan, quien hoy se reunirá con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. «Esto es, en última instancia, responsabilidad de la autoridad provisional de la coalición», sostuvo Annan.
«La coalición tuvo errores y nosotros posiblemente también. No quiero señalar a nadie con el dedo, pero todos sabemos que ha habido errores», admitió Annan. Por su parte, Estados Unidos quiere que sus aliados envíen más tropas a Irak. Según Richard Boucher, vocero del Departamento de Estado, un total de 31 países desplegaron tropas en Irak o prometieron hacerlo. «Proseguimos las consultas para asegurarnos de que las numerosas personas de la comunidad internacional que quieren apoyar al pueblo iraquí, que quiere apoyar el esfuerzo de las Naciones Unidas, estén en medida de hacerlo», dijo Boucher. Mientras tanto, Ahmed Chalabi, jefe del Congreso Nacional Iraquí, aseguró que el consejo del gobierno transitorio fue advertido la semana pasada de un inminente atentado contra la ONU.
El FBI en Bagdad afirmó que los explosivos usados en el atentado pertenecían a las fuerzas militares del derrocado gobernante iraquí, Saddam Hussein. «Esta no fue una bomba casera», señaló Tom Fuentes, jefe del FBI en Bagdad. Fuentes agregó que la bomba se elaboró con explosivos de uso militar y que no se precisaron grandes conocimientos para fabricarla.
Dijo también que el dispositivo detonado frente al cuartel de la ONU en la capital iraquí se fabricó con unos 500 kilos de municiones, incluyendo una bomba de 250 kilos, que formaban parte del arsenal de Saddam Hussein «durante la era soviética».
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