El senador republicano Tom DeLay (izquierda), junto al hermano de Terri Schiavo, tras la aprobación de la ley .
Washington (EFE, AFP) --Al jefe de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes de EE.UU., Tom DeLay, férreo defensor de la vida de Terri Schiavo, no le hizo ninguna gracia alguna que la prensa airee su doble moral en cuanto a desconexión de moribundos.
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DeLay, que calificó de «acto bárbaro» la decisión judicial de dejar morir a Schiavo, que lleva quince años en estado vegetativo y se preguntó «qué clase de hombre» es su marido, Michael, que quiere que la desconecten, es el mismo que permitió que retiraran los tubos a su padre, que quedó en un estado similar después de un accidente de tráfico.
El congresista ha estado al frente de las maniobras políticas de su partido para impedir que se le aplique la eutanasia a Terri Schiavo, y promovió una ley, aprobada por el Congreso y promulgada de urgencia por el presidente George W. Bush, que permitióque el caso llegara a tribunales federales.
Durante los debates, De-Lay denunció al esposo de Terri, Michael Schiavo, y a los jueces que en varias instancias han aprobado el fin de los tratamientos de prolongación de la vida de la mujer, y sostuvo que el retirarle la nutrición a la paciente era «un acto bárbaro».
Pero en 1988 DeLay no era de la misma opinión y, cuando su padre, Charles Ray De-Lay, de 65 años, sufrió un accidente que le causó una hemorragia cerebral, y quedó en coma permanente.
El legislador pidió, como toda su familia, que retiraran a su padre las conexiones que lo mantenían con vida y éste falleció 28 días después.
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