La iniciativa fue recibida con comprensión por la mayor parte de los políticos que decidieron, sin embargo, mantenerse fuera de la marcha para no ceder a lo que consideran un chantaje de los rebeldes iraquíes.
«Pedimos a todos los que quieran participar que marchen junto a nosotros por la paz para que no oigan más los llantos, los lamentos de los niños que sufren, la desesperación de los padres por los hijos que no volverán más, la soledad de las mujeres que perdieron a sus maridos», dijo a la prensa
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