28 de mayo 2014 - 22:02

Premier libio se niega a entregar el poder a islamista

El premier libio, Abdala al Zani.
El premier libio, Abdala al Zani.
El Gobierno saliente del primer ministro libio Abdala al Zani mostró su negativa a entregar el poder al nuevo Ejecutivo de Ahmad al Maitiq, que recibió el voto de confianza del Parlamento el pasado domingo.

En una rueda de prensa, Al Zani, insistió en que su equipo continuará dirigiendo los asuntos del país hasta que se pronuncie "el poder judicial" sobre la cuestión y hasta que los diputados determinen quién debe dirigir el país.

La confianza otorgada por el Congreso Nacional General libio al equipo de Maitiq desató la polémica después de que la reunión se celebrara con el quórum mínimo, es decir 93 de los 200 parlamentarios de la Asamblea Legislativa.

El Gobierno de Maitiq, un empresario originario de la ciudad de Misrata, en el oeste de Libia, cuenta con el respaldo de la corriente islamista de la Cámara, pero con el rechazo también de un gran número de legisladores, especialmente del sur y el este del país.

El diputado Saad Sultan, del partido laico Fuerza Alianza Nacional, indicó a Efe que no tenía nada en contra de Maitiq, pero sí contra la manera en la que se había llevado el proceso en la Asamblea.

Por su parte, la diputada independiente Nadia Rashid no dudó en calificar al nuevo Ejecutivo de "ilegítimo e inconstitucional" ya que, según ella, la elección de Maitiq, realizada el pasado 5 de mayo, fue irregular.

Maitiq se impuso en otra votación polémica que muchos legisladores consideran que se llevó a cabo después de que se hubiera levantado la sesión.

Sin embargo, tras varias discusiones, el presidente del Congreso, Nuri Abu Sahmin, dio por buena la elección y otorgó a Maitiq la tarea de formar gobierno.

Por su parte, el también independiente Husen Al Nasari, que en un primer momento se había mostrado en contra del nuevo equipo, aunque finalmente acudió a votar a favor de Maitiq, mostró su deseo de que se abrieran canales de diálogo entre las partes enfrentadas.

Esta nueva situación se suma a la profunda crisis política desatada el 16 de mayo tras el ataque del general retirado Jalifa Hafter contra varias milicias de la ciudad de Bengasi.

El bloqueo institucional y de Gobierno y la insurrección de Hafter han despertado el miedo en el interior y en el exterior del país ante un eventual desmoronamiento del sistema.

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