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1 de junio 2004 - 00:00

Preocupa más ola criminal en Capital

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En la Ciudad, se combina el alto y oficialmente reconocido índice de robos (unos 330 diarios) con los efectos de la «purga» histórica más importante de efectivos policiales.

En un año de gestión de Néstor Kirchner, el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, desplazó a 582 efectivos de sus puestos. La última «limpieza» incluyó 107 oficiales superiores, de los cuales sólo 30 estaban siendo investigados y 27 habían sido ascendidos recientemente por sus años de experiencia (algunos con más de 30 años de trabajo) y por este motivo hasta se fotografiaron con Kirchner. Quizás el rebrote del delito responda a los nuevos reemplazos, porque si bien los nuevos no son inexpertos, no logran una comprensión exhaustiva del mapa del delito porteño como los desplazados que llevaban años en la calle. Los experimentados policías habían logrado empujar el delito hasta el segundo cordón del conurbano bonaerense con una simple estrategia: atestar de policías los 8 accesos de la Ciudad, con lo cual impedían el desplazamiento de delincuentes fuertemente armados, como se vio en los últimos asaltos. El modelo de «purga» masiva ya mostró no funcionar en 1998, cuando el jurista León Arslanian relevó de sus puestos a 300 efectivos bonaerenses y obtuvo como resultado inmediato un crecimiento de 250% en los índices delictivos en un plazo estimativo de los 6 años siguientes. El gobierno se empeñó en culpar a los policías federales desplazados como responsables del incremento delectivo, pero lo cierto es que el desmembramiento policial dejó sin investigadores a esa fuerza de seguridad y, por ende, sin capacidad de prevenir el delito.



• El hecho se registró en el departamento 4to. G, del edificio situado en Belgrano 1338, cuando un joven que se disponía a ingresar fue sorprendido por una pareja de delincuentes armados que lo empujó y lo apuntó con un arma para que la dejara entrar. Una vez en el hall, los asaltantes lo obligaron a llevarlos a su departamento, donde minutos después llegaron sus padres, que también fueron inmovilizados y asaltados. Los delincuentes ataron las manos de la mujer, mientras que a su esposo y a su hijo los obligaron a permanecer en el suelo y, al último, incluso, le caminaron por la espalda y lo golpearon.

• La Universidad de Belgrano fue otro blanco para los delincuentes. Ayer 3 hombres armados ingresaron en la tesorería de la institución ubicada en Zabala y Villanueva, en el barrio de Belgrano, redujeron al sereno y luego violentaron la caja fuerte, para luego escapar.

• En el barrio de Floresta, un oficial inspector de la Policía Federal fue lesionado de un golpe y un delincuente resultó baleado durante un intento de robo. El episodio se inició cuando el policía que se trasladaba en su Ford Escort por la calle Portela y la avenida Juan B. Alberdi advirtió que era perseguido por tres personas que iban en un Fiat Palio.

Al llegar al cruce de Portela y Directorio, el auto con los sospechosos se cruzó en su camino y un hombre armado descendió y golpeó en la cara al policía. Luego éste le disparó en el pecho a otro de los delincuentes, tras lo cual escaparon.

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