Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La Casa Blanca continuó ayer presionando al Congreso para que apruebe una ley que permita aplicar duros métodos en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo y apuntó a la posibilidad de un acuerdo con un grupo de destacados republicanos que se oponen a esa medida.
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Una fracción de republicanos, encabezada por los senadores John McCain, John Warner y Lindsay Graham, se enfrentó la semana pasada a la Casa Blanca en lo que respecta al trato a esos detenidos luego de que lograran la aprobación, en el Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara alta, de un proyecto de ley que restringe esos extremos.
En una serie de declaraciones desde entonces, George W. Bush insistió en que la legislación que busca es compatible con el Derecho Internacional y es imprescindible para obtener valiosos datos en la lucha contra el terrorismo. La disputa se produce en momentos en que la lucha contra el terrorismo se perfila como el asunto central en la campaña para las elecciones legislativas de noviembre.
El presidente quiere la aprobación de leyes que permitan a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) emplear duras técnicas en los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo. Esa legislación permitiría que, en los juicios contra esos presos, los detenidos no puedan tener acceso a material clasificado que se emplee en su contra.
La revista «Newsweek», que saldrá a la venta hoy, escribió sobre el tema y detalló cuáles son las técnicas que la agencia de inteligencia pretende seguir practicando a las que el grupo de senadores se opone.
Ellas son: exponer a los prisioneros a temperaturas muy bajas, obligarlos a estar de pie por largos períodos, mantenerlos despiertos por tiempos prolongados, golpearlos en el estómago, abofetearlos, exponerlos a sonidos y luces desagradables, y sacudirlos tomándolos de la ropa.
La CIA aceptó renunciar a un octavo método de interrogatorio, el ahogo en el agua que despierta pánico y generalmente induce a hablar al prisionero. Además, la Casa Blanca quiere una definición más clara del artículo tres de la convención, que prohíbe el trato «inhumano y cruel» de los prisioneros, para evitar que sean acusados de ilegales futuros métodos en los interrogatorios.
Perjudicial
Los tres senadores insistieron en que permitir esos extremos perjudica la posición de EE.UU. en el exterior y puede volverse en contra de los soldados estadounidenses que puedan ser capturados en combate en otros países.
Ayer, en cambio, ambas partes apuntaron a una solución de compromiso que permitiría resolver el punto muerto. En declaraciones a la cadena de televisión «ABC», McCain afirmó: «Sigo creyendo que podremos resolver esto a gusto de todos los que estamos implicados».
Asimismo, en comparecenciasen programas de televisión, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, se mostró de acuerdo y afirmó: « Necesitamos encontrar un camino en esta carrera de obstáculos, y creo que podremos».
Según Hadley, están intentando lograr un compromiso que «cumple el requisito del senador McCain de que no cambiemos o retoquemos» las Convenciones de Ginebra, al tiempo que permite a los agentes de la CIA cumplir su trabajo.
Pero el funcionario insistió en que es necesario aprobar la legislación porque, sin ella, la CIA tendrá que poner fin a su programa de interrogatorios, que según él ha permitido obtener valiosa información en el pasado sobre planes terroristas.
La disputa parte de una sentencia de junio de la Corte Suprema, que estableció que las Convenciones de Ginebra deben aplicarse a los presos capturados en la lucha contra el terrorismo.
Como resultado de ese dictamen, Bush se vio obligado a admitir la existencia de cárceles secretas de la CIA en el mundo y a ordenar que catorce presos de alto nivel allí retenidos se transfirieran a la cárcel en la base naval estadounidense de Guantánamo (Cuba).
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