El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El incendio de los pozos es uno de los temores de EE.UU. en esta guerra, por eso en el discurso del lunes pasado, George Bush pidió a los iraquíes que no incendien los yacimientos.
Hussein utilizó esa estrategia cuando abandonó Kuwait en 1991, y se teme que ahora podría hacer lo mismo en su país. En teoría, la recuperación de un pozo incendiado demanda unos seis meses para que pueda volver a producir. También, si el daño es muy grande, se puede perforar un nuevo pozo al lado del anterior.
Además del interés económico que puede tener EE.UU. en el petróleo iraquí, la desaparición prolongada de la producción de ese país haría más vulnerable el mercado petrolero mundial.
Dejá tu comentario