Josef Fritzl, el austríaco que mantuvo cautiva durante 24 años a su hija con la que tuvo siete hijos, afirmó que no es «un monstruo» porque podría haber matado a toda su familia, durante el primer interrogatorio en el caso de incesto que conmociona al mundo.
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La Fiscalía le tomó declaración ayer por primeravez al conocido como el «carcelero de Amstetten», quien mostró su «disposición a cooperar» con la Justicia. Se señaló que el primer interrogatorioa Fritzl estuvo centrado en su vida privada, y precisó que la fiscal Christiane Burkheiser no va a revelar su contenido. El hombre, que declarará nuevamente en un par de semanas, intentó defenderse de las atrocidades que se le imputan y minimizarlas. Según recordó durante la indagatoria, el 19 de abril pasado fue él mismo el que decidió sacar del sótano y llevar al hospital a Kerstin, de 19 años, la mayor de sus hijos-nietos, para salvarla debido a la gravedad de su estado de salud.
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