Si bien los gobiernos de George W. Bush y de Tony Blair han mantenido numerosas reuniones de alto nivel, en realidad las empresas británicas y sus pares europeas no tienen muchas esperanzas de que la situación se pueda modificar en su favor. «La realidad es que el cuerpo de ingenieros de Estados Unidos está a cargo (de la reconstrucción), y éste tiene una relación bien establecida y de largo plazo trabajando con un pequeño grupo de firmas estadounidenses», se lamentó un ejecutivo de una importante constructora británica que prefirió mantener el anonimato.
El empresario recordó que fueron las empresas de Estados Unidos las que obtuvieron la mayor rebanada del trabajo de reconstrucción una vez que finalizó la Guerra del Golfo de 1991.
Hasta el momento, pocas compañías mostraron un abierto interés en participar de la reconstrucción de Irak una vez finalizada la guerra, por temor a ver afectada su imagen ante la opinión pública.
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