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5 de abril 2002 - 00:00

¿Qué busca lograr Sharon con el cerco militar a Arafat?

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Tenía razón. Fuentes del gobierno israelí declararon a "Time" que horas antes al asalto al complejo de Arafat en represalia por la matanza ocurrida durante la Pascua judía, en la que un terrorista suicida de Hamas mató a 21 israelíes y un turista en la ciudad costera de Netanya, el primer ministro Ariel Sharon informó a los miembros de su gabinete que quería enviar fuerzas a Ramallah para arrestar a Arafat y expulsarlo de los territorios palestinos. Deberíamos echar a Arafat fuera del país, dijo Sharon. Debemos impedir que se quede. Pero los altos cargos de las agencias de inteligencia y seguridad israelíes alegaron que liberar a Arafat del confinamiento de 4 meses en Ramallah que le había impuesto Israel y obligarle a salir al extranjero le animaría a conspirar abiertamente con grupos terroristas para organizar atentados contra Israel. Ministros del gabinete dijeron a "Time" que a las 5.30 de la mañana del viernes, Sharon cambió de estrategia: las fuerzas israelíes aislarían a Arafat en su cuartel general de Ramallah, destruirían los edificios colindantes y arrestarían o matarían a los subordinados de Arafat que se encontraran allí. A lo único que nos comprometimos, le comunicó a "Time" el ministro de Interior Uzi Landau, fue a no eliminarle.

Para los más duros del gobierno de Sharon, esta decisión fue un acto de constricción. Para gran parte del mundo, la ofensiva israelí, aunque se produjera tras meses de rabia acumulada por el terrorismo palestino y la incapacidad o la negativa de Arafat para detenerlo, fue un impresionante despliegue de agresión. También fue la escalada más peligrosa de una guerra que odian ambos bandos pero que les resulta imposible evitar.

Las patéticas imágenes de guerra sin cuartel en Cisjordania parecieron tener un impacto especialmente demodelor en Washington y en el rancho del presidente norteamericano en Crawford (Texas). Después de meses de permanecer al margen, el gobierno de Bush acababa de regresar de puntillas al ruedo negociador, en un intento por aplacar la resistencia árabe a una campaña militar norteamericana contra Irak. Fuentes árabes e israelíes manifestaron a "Time" que tanto Sharon como Arafat llamaron al secretario de Estado Colin Powell cuando Israel movilizó a sus fuerzas.

Antes de irrumpir en el complejo de Arafat, los israelíes gritaron por los altavoces a los que se encontraban dentro: "Entreguen las armas y salgan". Funcionarios israelíes dijeron a "Time" que el batallón Egoz, una unidad de élite, dirigió la incursión por cada habitación con el apoyo de francotiradores apostados en los tejados vecinos. Pasadas 24 horas, los israelíes habían arrestado a 150 palestinos -incluidos algunos hombres fugitivos más buscados-herido a 40 guardaespaldas de Arafat y matado a otros cinco. Con Arafat sólo quedaban consejeros y un puñado de guardaespaldas, porque siete horas antes de la invasión israelí Arafat había enviado a sus casas a sus principales colaboradores. Sin suministro eléctrico, Arafat tuvo que utilizar un generador de corriente. Los soldados israelíes dejaron sólo algunas habitaciones a Arafat. "Tendrá que pedirnos permiso hasta para ir al baño", dijo un oficial de inteligencia israelí a "Time", sin exagerar mucho el caso.

La invasión israelí se produjo horas después de que los 22 países árabes apoyaran una propuesta de paz del príncipe heredero de Arabia Saudita, Abdullah, que por primera vez en la historia, ofrecía a Israel la normalización de relaciones con los árabes a cambio de la retirada hebrea de todos los territorios ocupados durante la guerra de 1967 y el regreso de los refugiados palestinos a sus hogares en lo que ahora es territorio israelí. Pero cualquier acercamiento entre las dos partes que se pudiera producir tras el anuncio de la Liga Arabe quedó hecho trizas el Viernes Santo. En una reunión de siete horas para planificar la invasión de Ramallah, los miembros del gabinete israelí concordaron que la cumbre de Beirut era un paso hacia la aceptación de la legitimidad de Israel por los árabes, pero poco más. Los términos de la propuesta de Abdullah siguen siendo inaceptables para Israel. Además Sharon montó en cólera porque los líderes árabes no habían condenado el atentado de Pascua.

Diplomáticos árabes entrevistados por "Time" acusaron al primer ministro israelí de sabotear deliberadamente el gesto de paz árabe con su ataque a Arafat. En una entrevista con "Time", Abdullah calificó el ataque de Sharon contra Arafat como "una acción brutal, despreciable, salvaje inhumana y cruel" . Y continuó: "Las acciones que estamos presenciando son propias de un criminal con las manos manchadas de sangre" , y prometió que continuará la resistencia palestina contra la ocupación israelí.










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