Raúl se apoya en el poder de represión
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Raúl Castro
es el nuevo
hombre
fuerte de
Cuba,
aunque por
ahora el
régimen
insiste en
hablar de
una cesión
provisoria
del poder.
Para unos es
un pragmático;
para
otros, quien
va a intentar
sostener la
dictadura
amparado en
el aparato
represivo del
Estado.
Dentro de los 21 miembros del Buró Político, máxima instancia del PCC, cuatro son generales en actividad, un quinto ocupa el Ministerio del Azúcar, sin contar a Fidel y Raúl Castro, comandante en jefe y ministro de las FAR, respectivamente.
Pero las FAR no sólo significan el control militar. Coroneles y generales designados por Raúl manejan buena parte de la infraestructura turística y de la producción de agroalimentaria, y en su sistema industrial se han ensayado nuevos esquemas productivos para luego extenderlos a todo el país.
A menudo considerado más pragmático, a veces se atribuye a Raúl Castro una voluntad de reforma inspirada en las experiencias china y vietnamita, en las cuales parece muy interesado dado sus frecuentes visitas a Pekín y a Hanoi.
«Sería interesante ver cómo reacciona Raúl cuando se vea libre de la influencia que ha ejercido su hermano durante casi 50 años. Controla las fuerzas armadas, los servicios de seguridad y una gran parte de la economía», sostiene Brian Latell, ex analista de la CIA.
El pasado 14 de junio, ante la alta oficialidad, Raúl se encargó de perfilar el modelo sucesorio en Cuba, aclarando que la revolución tiene un sólo comandante en jefe y que su único «digno sucesor» es el PCC.
Para Frank Mora, experto en asuntos militares cubanos del Colegio Nacional de Guerra en Washington, «el estilo de movilización popular de Fidel enfatiza su autoridad carismática,pero el futuro gobierno no puede hacer lo mismo. De ahí la necesidad de construir e incluso legitimar organizaciones políticas como el partido».
Sin el carisma ni la capacidad de su hermano Fidel, Raúl ha sido, sin embargo, duro fiscal de corruptos, disidentes y desviados dentro de las filas del PCC, donde goza de respeto y de elementos subjetivos importantes en una foja de dirigente en Cuba; valor personal, decisión e historia de lucha. Con una voz ronca de tono imperativo e imagen de hombre duro que prevaleció por décadas, Raúl Castro asume el poder dos meses después de cumplir 75 años -edad avanzada, que también provoca dudas-, ocasión en que los medios se encargaron de dar una imagen mucho más humanizada del general, que se aproxima a lo que muchos denominan el típico cubano.




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