Los cuerpos torturados de decenas de personas fueron hallados el jueves en Bagdad, informaron el viernes autoridades locales, alimentando la violencia sectaria que muchos creen puede llevar al país a una guerra civil.
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La policía recuperó en total 50 cuerpos en las 24 horas previas al viernes por la mañana, la mayoría con disparos en la cabeza, atados y torturados, indicó a Reuters un funcionario de alto rango del Ministerio de Interior.
Con los últimos hallazgos, la cuenta de cadáveres encontrados en la ciudad llegó a al menos 130 en tres días.
El Ejército estadounidense reconoció que la tasa de asesinatos ha tocado máximos esta semana, a pesar de una campaña de seguridad en la capital que ya lleva un mes y para la que Washington envió a miles de soldados extra.
Seis murieron el jueves, cuatro en Bagdad, incluyendo a dos en un ataque suicida con coche bomba que también hirió a 25 estadounidenses.
En los cuarteles centrales de la policía de Bagdad, fuentes dijeron que su cifra para las últimas 24 horas, previas a las 07.00 hora local (0300 GMT), era de 49 cuerpos.
Naciones Unidas ha estimado que la violencia podría estar causando la muerte de unos 100 iraquíes por día.
"Es brutal pero tristemente nos hemos acostumbrado", señaló el funcionario del Ministerio de Interior con respecto a los cadáveres hallados en la capital, tanto en áreas sunitas como chiítas. "Cuarenta cuerpos, 60 cuerpos: se convirtió en una rutina diaria".
La Casa Blanca, que defiende su política en Irak de las críticas con vistas a las elecciones legislativas de noviembre, describió al recuento de cuerpos como "horrible".
Se extrajeron de los ríos algunos otros cadáveres, incluyendo uno masculino sin cabeza ni piernas en Mussayab, en la noche del jueves.
Aunque parte de la violencia es trabajo de pandillas criminales que toman ventaja de la anarquía para ganar dinero a partir de secuestros y extorsión, los líderes políticos de ambos lados de la división sectaria culpan a los militantes rivales por matanzas al estilo de "escuadrones de la muerte".
Los líderes parlamentarios tienen previsto reunirse el sábado para intentar salir del punto muerto sobre una legislación propuesta que garantizaría autonomía generalizada a nuevas regiones dentro de una estructura de estado federal.
Los chiítas quieren introducir el martes un proyecto de ley que defina los mecanismos del federalismo trazados en la constitución respaldada por Estados Unidos.
Muchos quieren crear una región grande y autónoma en el sur, similar a aquella conducida por la minoría kurda en el norte.
Pero la minoría árabe sunita ha amenazado con boicotear el Parlamento y quiere enmendar la constitución para asegurarse de que prevalezca un gobierno central ya que temen que la autonomía regional pueda significar el control chiíta y kurdo sobre el petróleo de Irak.
La Constitución, ratificada el año pasado en un referendo a pesar de las fuertes objeciones sunitas, establece plazos para aprobar legislaciones que habiliten la formación de regiones federales y para revisar o quizás corregir la carta fundamental.
Los sunitas demandan enmiendas, mientras los líderes chiítas quieren aprobar un proyecto que cree mecanismos para el establecimiento de regiones autónomas antes de la fecha límite del 22 de octubre.
No está claro qué pasaría si el plazo termina sin resultados.
Algunas facciones chiítas, particularmente aquella del joven clérigo Moqtada al-Sadr, son más reacias al federalismo y podrían aliarse con los escépticos sunitas para bloquear la legislación.
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