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El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, salió ayer a enfrentar las presiones internacionales
y descartó cualquier posibilidad de un cese del fuego urgente. El objetivo sigue siendo neutralizar
a Hizbollah, dijo.
«Ellos (Hizbollah) sufrieron un duro golpe y les podría llevar mucho tiempo recuperarse, si es que en algún momento lo logran», explicó Olmert. «Los líderes de Hizbollah temen por sus vidas y nosotros continuaremos persiguiéndolos en todos lados y por todos los tiempos», agregó.
También se dirigió al pueblo libanés. «Se han convertido en rehenes de la organización asesina de Hizbollah», que a su vez «sirve a los intereses de otros pueblos, principalmente Siria e Irán», dijo. «Nuestro enemigo no es Líbano sino el líder de Hizbollah, el jeque Hassan Nasrallah», añadió.
Una vez más, el primer ministro lamentó la muerte, el domingo, de alrededor de 60 libaneses, entre ellos 37 niños, en un ataque aéreo israelí contra un edificio en la ciudad de Qana, y los daños contra la población en general. «Ciudadanos del Líbano nos disculpamos por el daño que hemos causado a muchos de ustedes», dijo.
Luego de esta incursión, que causó conmoción internacional, Israel decidió una suspensión temporal de los bombardeos por 48 horas, aunque la medida contempla varias excepciones: ataques a comandos de Hizbollah que se dispongan a lanzar cohetes contra el norte de Israel y contra vehículos que transportan armas desde Siria, así como de acciones de apoyo a la infantería israelí en el sur del Líbano.
Durante la suspensión de los ataques, los rescatistas comenzaron con la búsqueda de civiles entre los escombros. Hasta el momento, se habían encontrado los restos de 49 personas en al menos diez poblaciones al este de la ciudad de Tiro.
La ofensiva israelí en el Líbano dejó alrededor de 600 muertos, en su mayoría civiles, según las autoridades locales. El ministro de Salud libanés, Mohammad Khalifeh, dijo más temprano que hay alrededor de 200 cuerpos bajo los escombros, lo que podría llevar el número de muertos a 750. En el conflicto también perdieron la vida 51 israelíes.
Ayer por la mañana, Israel reanudó sus ataques de artillería contra varias aldeas del Líbano, concentrando sus operaciones en las de Jebin y Kafra, situadas al sur de Tiro, así como en las regiones de Arkub y de Rachaya al-Fakar, anunció la policía local. Mientras, Hizbollah disparó una salva de misiles hacia Galilea, especialmente a las ciudades de Haifa y Nahariya, donde causaron importantes destrozos.
Además, según los medios libaneses, la aviación hebrea bombardeó en tres ocasiones el paso fronterizo de Masnaa -que actualmente era el principal entre Líbano y Siria-y dejó heridos a cuatro agentes de aduana y un civil. La aviación también atacó una zona del centro de la frontera libanoisraelí, en ayuda de sus tropas de infantería que combatían con milicianos.




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