Siria abandonó el debate especial que celebra el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para abordar la situación de violencia en el país por considerar que se trata de un "debate estéril" que solo busca potenciar la rebelión armada.
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"El único objetivo de este periodo de sesiones es atizar las llamas del terrorismo y potenciar la crisis en mi país con medidas de apoyo a grupos armados", manifestó el embajador sirio, Faisal al-Hamwi, que tras su intervención abandonó la sala del consejo. Además, consideró que detrás de la presión de la comunidad internacional para que Damasco permita la entrada en el país de organizaciones de asistencia humanitaria está el deseo de injerir militarmente en Siria y propiciar un cambio de régimen.
En tanto, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Navi Pillay, solicitó que el gobierno sirio sea llevado ante la Corte Penal Internacional (CPI) por los crímenes contra la humanidad cometidos contra la población civil de este país. "Estoy convencida de que transferir la situación de Siria ante la CPI será dar un paso en la dirección correcta", afirmó al intervenir en el debate urgente.
"Ahora más que nunca, los que cometen crímenes en Siria tienen que entender que la comunidad internacional no estará parada mirando esta masacre y que las decisiones y los actos que tomen hoy no quedarán impunes", dijo.
Además, recordó que la Comisión de Investigación Independiente sobre Siria concluyó en su tercer informe que "el gobierno sirio ha cometido vastas y sistemáticas violaciones, que constituyen crímenes contra la humanidad" y sostuvo que "el Consejo de Seguridad tiene que asumir su responsabilidad de proteger a la población de Siria".
Pillay no aludió al veto de China y Rusia a la resolución de condena de las atrocidades cometidas por el régimen sirio contra los civiles. "Lo que necesitamos hoy es que los asesinatos cesen, y para ello la comunidad internacional debe unirse y mandar un claro mensaje a Siria", subrayó.
La Alta Comisionada se refirió específicamente a los menores de edad y dijo que, según algunos informes, desde marzo del 2011 han muerto más de 500 niños, 80 de ellos sólo en el mes de enero. "Reitero mi llamamiento a la Comunidad Internacional para que actúe y evite que la población civil siga sufriendo las incontables atrocidades que se cometen diariamente contra ella", indicó.
Ante esta situación, pidió un "inmediato alto el fuego que acabe con la lucha y los bombardeos". Asimismo, solicitó al régimen que permita la entrada de los actores humanitarios para poder asistir a la población civil, especialmente en las ciudades de Hama y Homs, sometidas diariamente a los bombardeos y la represión.
Por su parte, la votación sobre una resolución de condena a Siria en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU finalmente fue aplazada, según indicaron fuentes diplomáticas en Ginebra, debido a que muchos más países de lo esperado quieren exponer su punto de vista.
No obstante, no se duda de que una mayoría de los 47 países miembros del Consejo votará a favor de condenar al régimen del presidente Bashar al Asad por sus ataques contra la propia población, indicaron fuentes políticas.
A lo largo de la jornada, numerosos ministros y otros representantes gubernamentales abogaron claramente por una condena del gobierno de Damasco y apoyaron el borrador de la resolución presentada por Alemania, Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Turquía.
Entre los más firmes opositores de esta medida se encuentra Rusia. Pero también Irán y Cuba apoyaron la posición de Siria en este debate de emergencia realizado hoy. El borrador de la resolución, cuyo debate se prevé reanudar el próximo jueves, contempla una "dura condena" a Damasco.
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