Segunda ola de coronavirus: Reino Unido endurece las restricciones ante el descontrol de casos

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El gobierno de Boris Johnson anunció un toque de queda para la actividad nocturna, uso obligatorio de barbijo y más presencia policial en las calles en un intento desesperado por evitar una nueva crisis.

Toque de queda para bares y restaurantes, barbijos obligatorios, restricciones al deporte, aumento de las multas y de la presencia policial en las calles, el primer ministro Boris Johnson anunció este martes nuevas medidas contra el coronavirus cuyos contagios se disparan en Reino Unido.

Muy criticado al inicio de la pandemia por haber tardado en reaccionar, el líder conservador parece ahora determinado a mostrar una rápida respuesta ante lo que él ya considera una segunda ola de Covid-19 y evitar así una crisis de gobierno.

Sin embargo Johnson está, de acuerdo a versiones de la prensa británica, sometido a la presión de círculos empresariales y de una parte de su propio gabinete para no imponer medidas demasiado drásticas que vuelvan a paralizar la economía de Reino Unido, ya muy maltrecha.

"Quiero subrayar que esto no es de ninguna manera un regreso al confinamiento de marzo" y "no estamos dando instrucciones generales de permanecer en casa", intentó tranquilizar ante la Cámara de los Comunes antes de dirigirse a la nación para explicar las nuevas restricciones, que se mantendrán probablemente seis meses.

Pero "debemos tomar medidas para suprimir" el coronavirus, afirmó Boris Johnson asegurando que los centros educativos y las empresas de Reino Unido podrán permanecer abiertas respetando algunas consignas.

Así, tras haber presionado recientemente para que los empleados regresasen a las oficinas y resucitar los moribundos centros urbanos, llamó a todo el que pueda a volver a trabajar desde casa.

Además, a partir del jueves, los pubs, bares y restaurantes se verán limitados a servir únicamente en mesa y deberán cerrar a las 22 hora local.

En Reino Unido, donde el uso de barbijo no está muy extendido, la obligación incluirá ahora al personal de los comercios, los usuarios de taxis, y el personal y los clientes de la restauración, excepto para comer o beber.

Se anuló la reapertura de eventos deportivos al público, prevista para el 1 de octubre, y todos los deportes interiores de equipos adultos estarán limitados a seis personas.

La infracción de las reglas se castigará "con penas más severas", advirtió Boris Johnson, prometiendo "una mayor presencia policial en las calles" de Reino Unido.

Las multas de hasta 10.000 libras (13.000 dólares) para quienes no cumplan las cuarentenas se aplicarán ahora a comercios o empresas que no respeten las restricciones. Y no usar barbijo o reunirse en grupos de más de seis estará castigado con 200 libras en la primera infracción.

Estas nuevas medidas son ahora "necesarias pero no eran inevitables", le lanzó el líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, reprochándole la confusión creada por un gobierno que "un día alienta a la gente a volver a la oficina" y otro les dice "lo contrario".

Aunque su plan es evitar a toda costa un reconfinamiento nacional, Johnson advirtió que si todas estas medidas no logran reducir los contagios por coronavirus se "reserva el derecho de desplegar una mayor potencia de fuego, con restricciones significativamente mayores".

Estos anuncios llegan un día después de que los jefes de los servicios médicos de Reino Unido elevaran a 4, en una escala de 5, el nivel de alerta sobre la propagación del coronavirus, que se encontraba en 3 desde junio.

Durante la primera ola de contagios, Reino Unido fue el país más castigado de Europa con casi 42.000 muertes confirmadas por Covid-19.

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