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Los sondeos sobre intención de voto registran un virtual empate entre el socialdemócrata (SPD) Schröder (37% a 41%, con tendencia creciente) y su rival democristiano (CDU/CSU) Stoiber (37,3% a 39%, estable). Incluso representantes del partido ecologista que participan de la coalición parlamentaria rojiverde en el oficialismo confiaron que dadas las tendencias «no hay grandes esperanzas de que los verdes integren el próximo Ejecutivo». En ese caso, si Schröder es ratificado en el cargo, Informate más
El pobre desempeño de la economía alemana en los últimos años perjudicó en un comienzo al canciller (jefe de gobierno) Schröder en su intento de conseguir la reelección, mientras que su rival conservador, Stoiber, mostraba el relativo éxito de su gestión en el estado de Baviera, donde se desempeña como primer ministro. A pesar de que Schröder prometió en su momento reducir el desempleo a la mitad en tres años, los últimos números oficiales registran un ligero descenso, pero todavía por encima de los de 4 millones de damnificados, cifra similar a la que se encontró el actual canciller cuando asumió hace cuatro años.
En contraposición, el modelo bávaro, «paradigma de la modernidad», tuvo un efecto fascinador sobre el electorado alemán, y su precursor, Stoiber, se presentó como el candidato del consenso, contrariamente a la imagen que le endilgaban los socialistas que lo calificaban de reaccionario «antidemocrático, xenófobo y santurrón».
Stoiber se mantuvo al frente de las encuestas hasta hace sólo una semana, cuando se confirmó el repunte final de Schröder, quien pudo capitalizar una mejor performance en los dos debates televisivos y una eficiente respuesta que lo hizo aparecer como más sensible ante las graves inundaciones que sufrió el país hace un mes. Además, fue decisivo el traslado al centro del debate electoral el duro rechazo del actual gobierno a la insistente prédica estadounidense para invadir Irak en el marco de las Naciones Unidas, en coincidencia con la creciente mala imagen del presidente norteamericano George W. Bush.
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