En una apuesta fuerte para contener el escándalo de corrupción que sacude a su gobierno, el presidente Lula da Silva debió ayer prescindir de su principal ministro y operador político, José Dirceu. La decisión del mandatario brasileño, que había asegurado que cortaría «carne de su carne» de ser necesario, augura una reforma ministerial mucho más amplia y es un intento de oxigenar al gobierno en momentos en que arrecian las sospechas de que fomentó o toleró el pago de coimas a legisladores para comprar sus voluntades. Sin embargo, queda la sensación de que Lula terminó actuando bajo presión, después de que el denunciante de los sobornos, el también sospechado diputado Roberto Jefferson, exigiera la cabeza del jefe de Gabinete y advirtiera que, si éste no renunciaba, «iba a terminar convirtiendo en reo» al presidente. Una derivación importante de este desenlace provisorio es el fortalecimiento del ministro de Hacienda, Antonio Palocci. Al caer Dirceu, el ala política del gobierno pierde a su máximo referente y se ve debilitada para ir contra el plan económico ortodoxo en curso. Así, Palocci queda como indiscutido número uno del gabinete. La principal inquietud pasa ahora por evitar que la crisis política termine contaminando la marcha de la economía.
Según se informó, el cargo será ocupado interinamente por el secretario ejecutivo de la Casa Civil, «Hoy le comuniqué al presidente que quiero regresar a la Cámara de Diputados y él aceptó mi pedido de apartarme del gobierno», dijo Dirceu en una alocución transmitida en directo por la televisión.
El funcionario renunciante, de 59 años, dijo que quiere volver a la Cámara de Diputados para luchar contra quienes quieren « interrumpir el proceso político democrático y que quieren desestabilizar al gobierno del presidente Lula».
«No me avergüenzo de nada de lo que hice en el gobierno del presidente Lula. Tengo las manos limpias, el corazón sin amargura y la mente siempre puesta en aquello por lo que siempre luché en Brasil. Salgo con la cabeza erguida del Ministerio», añadió.
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