Renunció superministro en Bolivia (pero Evo lo retuvo)
A sólo siete meses de gestión, la política central -exclusiva hasta ahora- impulsada por Evo Morales sufre día tras día nuevos embates. La nacionalización del gas no sólo es cuestionada por gobiernos y petroleras extranjeras radicadas en el país. Ayer, la oposición parlamentaria asestó un duro golpe al presidente boliviano: obligó a presentar la renuncia al principal ministro, el de Hidrocarburos, Andrés Soliz, jaqueado por denuncias de corrupción en la petrolera estatal, refundada hace menos de cuatro meses. A Soliz, el arquitecto de la nacionalización, sólo pudo salvarlo una ratificación in extremis del presidente. Otro dato revela lo costosa que le resultará a Bolivia a largo plazo la estatización: en los primeros seis meses del año, los inversores extranjeros retiraron del país u$s 107 millones. A Morales ni siquiera le funciona gobernar por decreto, que es como impuso la nacionalización. Su intento de "refundar Bolivia" por otra vía, como es la reforma de la Constitución, tampoco le está resultando sencillo. Hace casi tres semanas que comenzó a sesionar la Asamblea Constituyente y hasta ahora ni siquiera ha logrado acuerdo para redactar lo que será su reglamento interno.
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Evo Morales
El presidente de YPFB, Jorge Alvarado, fue acusado por la oposición de haber aprobado la venta de petróleo a Brasil a través de una intermediaria, una empresa brasileña denominada Iberoamericana, a precios más bajos que los internacionales. Según la denuncia, el Estado perdió por ello u$s 3 millones.
Sobre YPFB también hubo una segunda denuncia, de «conflicto de intereses», porque un asesor, Manuel Morales, que no tiene relación de parentesco con el presidente, es «socio oculto» de una empresa que se adjudicó la auditoría de dos campos de gas por u$s 310.000.
El ministro Soliz no fue involucrado en ninguno de los dos casos, pero fue interpelado por ser jefe del sector energético en el gabinete.
El oficialismo reaccionó con indignación ante el voto de censura y calificó a los opositores como «traidores», « vendidos a las empresas petroleras», y dijo que le están dando «una puñalada a la dignidad nacional».
«El ministro Soliz no tiene nada que ver con los dos escándalos de YPFB y eso lo admitieron los propios senadores opositores», dijo el jefe de bancada de senadores del MAS, el partido gobernante, Gastón Cornejo.
«Cuando tenemos al ministro más digno, más valiente y más comprometido con la defensa de los recursos naturales de Bolivia, a ese ministro la derecha, que antes gobernó mediante la fuerza militar, ahora lo censura», dijo.
Añadió que lo que buscan los partidos Unidad Nacional y Podemos es «debilitar al gobierno en sus negociaciones con las empresas petroleras y con Petrobras y debilitar las posibilidades de Bolivia de negociar un precio más alto para nuestro gas que se vende a Brasil».
Por su parte, el jefe de bancada de Podemos en el Senado, Oscar Ortiz, dijo que la oposición «lo único que ha hecho es velar por los intereses nacionales, lo único que a hecho es hacer valer un derecho, el de interpelar y el de poder censurar a un ministro».
Soliz había declarado que no está facultado para pedirle la renuncia a Alvarado y dejó esa decisión en manos del presidente, quien según los primeros trascendidos ratificará al ministro.




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