Jerusalén (EFE, AFP, Reuters) - La espiral de violencia en Medio Oriente tomó ayer una dimensión aún mayor luego de que 21 palestinos murieran en Cisjordania y la Franja de Gaza por el accionar de fuerzas israelíes. Además, barcos de guerra de la marina de Israel bombardearon la oficina del líder palestino,Yasser Arafat, en el marco de la ofensiva ordenada por el gobierno de Ariel Sharon tras una serie de atentados perpetrados por integristas palestinos durante el último fin de semana.
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Testigos relataron que un solo cohete fue disparado desde el mar y cayó en el patio delantero del complejo donde se halla la oficina del líder palestino, en el barrio Rimal. Este bombardeo siguió a otros registrados en la noche de ayer en Belén, con aviones F-16, y contra Ramallah, con helicópteros Apache.
En tanto, el incidente más grave de la jornada se produjo en el campo de refugiados de Al-Amari, en Ramallah, donde un tanque israelí mató a cuatro miembros de la familia de un activista del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas), entre ellos dos niños de 7 y 14 años. Según un portavoz militar, su objetivo era una patrulla de la policía de la AP en la que había dos agentes armados. Pero en su lugar, el proyectil hizo impacto en el vehículo de Husein Kueik.
•Venganza
El integrista, que se encontraba fuera del vehículo, salió ileso y afirmaba poco después que «la venganza será inmediata». En el incidente también murieron un hombre y su hijo que pasaban cerca del vehículo. En otro hecho, soldados israelíes mataron a otros cinco palestinos, entre ellos al jefe en Jenín de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, brazo armado del Al Fatah, el movimiento de Arafat. Amjad Fajuri murió durante un tiroteo con soldados israelíes que habían invadido Jenín, indicaron fuentes de Al Fatah.
Poco después, la AP pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga en la región e impida que Israel continúe sus ataques. Además, el secretario del gabinete palestino, Ahmed Abdelraman, amenazó a Israel con un «castigo», tras la muerte de la mujer y los niños palestinos en Ramallah. «Esos crímenes no quedarán sin castigo», declaró el funcionario de la AP y agregó que «la respuesta a la escalada será la escalada». El ejército israelí presentó «sus excusas» por el hecho, y expresó que «lamenta haber alcanzado a civiles palestinos inocentes». En otro ataque, murió el jefe de los servicios de emergencia de la Media Luna Roja (Cruz Roja en los países musulmanes) al explotar la ambulancia en la que viajaba con otras tres personas -que resultaron heridas-cuando soldados de un puesto de control israelí le dispararon con el argumento de que trató de atropellarlos. Otros siete palestinos murieron en Jenín.
También murió en un hospital de Jerusalén uno de los israelíes que resultaron heridos en el atentado suicida del sábado frente a un seminario rabínico.
•Golpes duros
Esta nueva ofensiva israelí puso de manifiesto la política adoptada en la noche del domingo por el gabinete de seguridad de Sharon -a pesar de que algunos miembros del gabinete ya se han declarado en contra del plan saudita de paz, aún no hubo una respuesta oficial al respecto-y unas declaraciones que hizo durante la jornada el primer ministro. «Los palestinos deben recibir ahora duros golpes para sacarles de la cabeza que pueden obligar a Israel a negociar (por medio de la violencia)», manifestó Sharon en los pasillos del Parlamento (Kneset). El premier afirmó, además, que Israel está «empeñado en una verdadera guerra ante un enemigo cruel y sanguinario».
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