Rige el protocolo sobre cambio climático
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"Hasta que llegue la época en que los principales contaminadores del mundo, incluyendo a Estados Unidos y China, formen parte del régimen de Kyoto, es casi inútil e indudablemente pernicioso para un país como Australia firmar el Protocolo de Kyoto", afirmó el primer ministro australiano John Howard ante el Parlamento.
Más de 300 ecologistas desfilaron bajo la lluvia por las calles de Kyoto, donde fue adoptado este protocolo el 11 de diciembre de 1997, para celebrar que entró en vigor y pedir al presidente Bush que "escuche a la Tierra y no a sus empresarios".
Este acuerdo no involucra únicamente a los países industriales, aunque éstos son los únicos que tienen compromisos específicos y obligatorios.
También debe ser aplicado por 107 países del hemisferio sur que lo ratificaron, entre los cuales se encuentran Brasil, China, India, Corea del Sur, Indonesia y Sudáfrica.
Esos países deben controlar sus emisiones y establecer inventarios.
Para ello contarán con la ayuda técnica y financiera de los países ricos, así como con transferencias de tecnologías "limpias" del hemisferio norte.
Los compromisos de los países del norte se refieren a las emisiones de CO2 (gas carbónico o dióxido de carbono) y de otros cinco gases.
Son individualizados por países y serán calculados sobre el promedio de los años 2008-2012, que será comparado con las toneladas emitidas en 1990.
En el caso de la mayoría de los países industriales, el objetivo es una disminución (Japón y Canadá -6%, la Unión Europea -8%).
Algunos Estados son autorizados a incrementar sus emisiones (Noruega +1%, Islandia +10%), pero menos de lo que harían naturalmente.
Al entrar en vigor este tratado comenzó la cuenta regresiva hacia 2013, cuando se verificará el respeto de los compromisos.
A más tardar el 1 de enero de 2006, los países industriales signatarios de este protocolo deberán haber demostrado, en un informe a las Naciones Unidas, los "progresos" ya logrados para alcanzar dicho objetivo.
El año siguiente deberán ponerse de acuerdo con la ONU sobre la cifra definitiva de sus emisiones de 1990, que servirá de referencia y permitirá evaluar el tope de los años 2008-2012.
Este protocolo instaura mecanismos que darán nacimiento a nuevas plazas financieras para facilitar las reducciones donde se pueden llevar a cabo en forma más económica.
Los Estados que lo ratificaron y sus empresas negociarán allí los derechos a emitir gases con efecto invernadero.
Los vendedores serán las empresas que hayan realizado inversiones "limpias".
Los gases que calientan la atmósfera están vinculados fundamentalmente al uso del carbón, del petróleo y del gas.
Las inversiones estarán destinadas a hacer que los equipos que utilizan esas energías fósiles disminuyan su consumo.




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