24 de marzo 2011 - 00:34

Rousseff se aleja de Lula y vota en contra de Irán en el Consejo de DDHH de la ONU

El voto brasileño contra Irán en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, de apoyo a Estados Unidos, marcó la primera gran divergencia en política exterior de la actual presidenta, Dilma Rousseff, con la de su jefe político y antecesor, Luiz Lula da Silva.

Brasil votó por primera vez en los últimos diez años a favor de la creación de un relator especial para investigar las violaciones a los derechos humanos en Irán, con otros 20 países, entre ellos Colombia y Panamá. En contra, entre otros Cuba y Ecuador.

La decisión de la presidenta Rousseff y del canciller Antonio Patriota, cinco días después del fin de la visita a Brasil del presidente estadounidense, Barack Obama, chocó con la línea de Lula y del ex canciller Celso Amorim (2003-2010).

Amorim expresó que "probablemente" hubiera votado en contra de un relator y que el camino elegido aleja el diálogo con Teherán.

El voto en Ginebra del embajador María de Nazaré Farani marca la apertura de una "era Dilma" en materia internacional, con el foco en los derechos humanos "tanto fuera como dentro" del país.

"Brasil cree que todos los países, sin excepción, tienen desafíos a superar en el área. La presidenta Rousseff dejó claro que seguirá con atención los avances en la situación de los derechos humanos en todos los lugares, comenzando por Brasil", afirmó la embajadora.

Pocos días antes de asumir la presidencia el 1ro. de enero, la ex jefa de ministros de Lula había marcado sus diferencias con la política exterior del fundador del Partido de los Trabajadores, al fustigar la abstención de Brasil en el Consejo de Derechos Humanos sobre Irán en 2010.

"Esa no es mi posición", había dicho Rousseff.

Y afirmó en la época al Washington Post que era "inaceptable" la condena a muerte por lapidación de la iraní Sakineh Ashtiani, por complicidad con el homicidio de su esposo.

Brasil justificó el voto respaldando la moción de Estados Unidos al sostener que "es motivo de especial preocupación para nosotros la no observancia de la moratoria sobre la pena de muerte, no apenas en Irán, sino en todos los países que aún practican la ejecución como forma de castigo".

La referencia expresó una búsqueda de equilibrio ya que Estados Unidos aplica, igual que Irán, la pena capital.

Amorim mostró sus diferencias con Patriota, quien fue su vicecanciller.

"Probablemente yo no votaría igual. Si queremos ser coherentes tenemos que enviar un relator especial a Irán, a Guantánamo, otro por los inmigrantes en Europa.

Cuando se nombra a un relator uno está cortando cualquier posibilidad de diálogo", afirmó Amorim al sitio web del diario Folha de Sao Paulo.

Agregó que en el actual escenario hay dos opciones frente al diálogo con Irán, "ser el que conversa o ser el que condena", y defendió la mediación de Lula y del primer ministro turco, Tayyip Erdogan, sobre el programa nuclear iraní, tarea que llevó a un acuerdo para el enriquecimiento de uranio que Estados Unidos ignoró.

"Brasil nunca hizo una alianza estratégica con Irán, buscó relaciones con un país grande como Irán. Esa versión de que Brasil es un amiguito de Irán fue lanzada por la prensa estadounidense y fue comprada por el resto", afirmó.

Completó que Lula fue "estimulado" por Obama a buscar un marco de confianza con el presidente Mahmud Ahmadinejad, y cuando lo consiguió Estados Unidos desconoció el acuerdo y aplicó sanciones a Teherán.

Amorim afirmó que la política de Lula fue efectiva para solucionar problemas y lograr la liberación de extranjeros en Irán.

"Si uno adopta la condena, debe olvidar el diálogo", afirmó Amorim, quien dijo que se siente muy bien representado por el actual gobierno.

Por otra parte, el vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Cristovam Buarque, del Partido Democrático Laborista, aliado del gobierno, calificó el voto como "correcto" y aceptó que existen diferencias entre Rousseff y Lula.

"Existen diferencias entre Lula y Dilma. El voto fue correcto, no condena a Irán, sino que acepta que se investigue. En el fondo Brasil aceptó que existen ciertas líneas universales que definen a los derechos humanos", dijo Buarque, ex ministro de Educación de Lula.

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